Poesía de Otoño : El Canto y la Ceniza
Mónica Zugstova y Olvido García Valdés reunen una antología poética profunda sobre dos autoras rusas como Anna Ajmátova y Marina Tsvetáieva. Ambas pertenecientes a esa floreciente y pisoteada generación rusa nacida a principios del siglo XX. Recomendamos esta obra para aquellos quienes busquen una aproximación al dolor desde la palabra y el sentimiento. Ciertamente, dos trayectorias trágicas en la Rusia pre y post revolucionaria. Generación segada por dos guerras y una revolución que devoró a sus propios hijos hasta saciarse. La ceniza como símbolo de extinción, de fin, pero también la ceniza de los poemas echados al fuego y que se debían memorizar porque la polícia podía intervenirlos.
Omitiremos aqui los datos de sendas biografías, muy bien ubicados en el libro, pero imprescindibles antes de abalanzarnos a su lectura. El “Requiem” de Ajmátova es de una gran potencia sentimental, ética y estética. Marina Tsvetáieva recorrió el mundo huída y profuga de un dolor inextinguible, sólo coincidió con Anna en Moscú en 1941.
Tras su suicidio Ajmátova escribió a Marina varias poesias. En el libro aguarda un recorido espiritual memorable, sencillo en su escritura y duro en su expresión. Dos poetisas rusas que han alcanzado la categoría de mitos y que nos acercan a una experiencia sostenida al filo de la muerte física y sobretodo espiritual. Transcribimos el texto previo al Réquiem de Ajmátova y que ella titula “En vez de prólogo”.
Una imagen tremenda:
EN VEZ DE PRÓLOGO
Diecisiete meses pasé haciendo cola a las puertas de la cárcel, en Leningrado, en los años terribles del terror de Yezhov. Un día alguien me reconoció. Detras de mí, una mujer-los labios morados del frío- que nunca había oído mi nombre, salió del acorchamiento en que todos estábamos y me pregunto al oído (allí se hablaba sólo en susurros) :
-¿Y usted peude dar cuenta de esto?
Yo le dije:
-Puedo
Y entonces algo como una sonrisa asomó a lo que había sido su rostro.
