José Manuel Caballero Bonald: de vocación infractor.
No es pretensión de este blog hablar de literatura cocinando surimis encontrados por la red. Una frase de crítico aquí, una diatriba allá. . . Pero sí que lo es hacernos eco de una experiencia de lectura de autores que dan descanso y restauran algo difícil de podcastrar, perdón podcastear, la paz de las palabras bien halladas.

En la poesía, aquí, no podemos ser más breves, la obra de Bonald es brutal y contundente. En la Bekaa siempre hemos admirado su estilo y nos hace salivar ecos de palabras, algo que solo antes hemos conseguido con los vinos de este valle. Si quieren darse un garbeo por ese tochito de poesía cuyo título, sobre la mesilla del comedor, provocará rehusantes comentarios de sus visitantes, deposítelo, pues “Somos el tiempo que nos queda”, es un aviso para navegantes, un faro en la tierra de las sombras, pero solo un alivio, un respiro, la certeza es tremenda, después de leerlo se volverá a él una y otra vez, en algunas ocasiones no se encontrará y será la confirmación de que nos va quedando menos.
Hoy cerraremos la primera entrega sobre Bonald con “Efigie”, un poema de su última publicación y Premio Nacional de Poesía: “Manual de infractores”.

Ella vendía frutas, abalorios,
eran los mismos desperdicios
amontonados en los intramuros
irreparables de la soledad.
La recuerdo entre brumas
suspensivas, rodeada de perros
y garrafas, un bulto aletargado
entre otros bultos igualmente inanes,
mientras caían como copos
las pedregosas horas de invierno.
Seguirá estando allí donde yo esté.
manumiso, sa
Dicho de una persona: horra ( que ha alcanzado la libertad).
