José Manuel Caballero Bonald: de vocación infractor.

No es pretensión de este blog hablar de literatura cocinando surimis encontrados por la red. Una frase de crítico aquí, una diatriba allá. . . Pero sí que lo es hacernos eco de una experiencia de lectura de autores que dan descanso y restauran algo difícil de podcastrar, perdón podcastear, la paz de las palabras bien halladas.

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Sobre José Manuel Caballero Bonald diremos que crea un lenguaje especial. Les recomendamos una de sus primeras novelas “àgata ojo de gato”, magistral para amantes del neologismo castellano. El escenario cenagoso de un estuario y con seres del otro lado del espejo es del todo indómito. Un territorio dibujado por el autor al principio del libro, al estilo faulkneriano de “Mientras agonizo”, otra sublime obra. Otra obra de prosa memorable es “Campo de Agramante”, un retablo andaluz rural e industrial del despertar de los ochenta, cuesta avanzarla y no es por dificultad sinó porqué la proximidad del final detiene al lector.

En la poesía, aquí, no podemos ser más breves, la obra de Bonald es brutal y contundente. En la Bekaa siempre hemos admirado su estilo y nos hace salivar ecos de palabras, algo que solo antes hemos conseguido con los vinos de este valle. Si quieren darse un garbeo por ese tochito de poesía cuyo título, sobre la mesilla del comedor, provocará rehusantes comentarios de sus visitantes, deposítelo, pues “Somos el tiempo que nos queda”, es un aviso para navegantes, un faro en la tierra de las sombras, pero solo un alivio, un respiro, la certeza es tremenda, después de leerlo se volverá a él una y otra vez, en algunas ocasiones no se encontrará y será la confirmación de que nos va quedando menos.

Hoy cerraremos la primera entrega sobre Bonald con “Efigie”, un poema de su última publicación y Premio Nacional de Poesía: “Manual de infractores”.

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EFIGIE
Ella vendía frutas, abalorios,
flores de trapo en un bazar de Esmirna,
en el mercado de Sanlúcar,
en Basora, en Palermo, en Medellín.Era la misma esclava manumisa,

eran los mismos desperdicios

amontonados en los intramuros

irreparables de la soledad.

La recuerdo entre brumas

suspensivas, rodeada de perros

y garrafas, un bulto aletargado

entre otros bultos igualmente inanes,

mientras caían como copos

las pedregosas horas de invierno.

Seguirá estando allí donde yo esté.

J.M. Caballero Bonald

manumiso, sa

Dicho de una persona: horra ( que ha alcanzado la libertad).

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