El morro del negocio del miedo.

Preparados, listos . . . Deshielo ! La carrera climática no ha hecho más que empezar. Los dirigentes mundiales que en los setenta pactaban un mundo de parados dándole al zapping y que con un pequeño subsidio mantenían la rueda del consumo pasaron luego a vendernos el miedo a la enfermedad, los productos para llegar hasta el más allá de la farmacopea, los libros de autoayuda y más cercanamente el negocio del miedo como pandemia de guerras de religión. En ello estamos metidos de lleno: empresas de seguridad, alarmas, seguridad personal, seguridad informática. A nivel nacional tenemos el miedo a la desvertebración de España, ¿Estuvo vertebrada alguna vez?, asusta la tetraplejia del estado autonómico y rondan las fotos del exanoréxico voluntario De Juana Chaos.

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La Tierra está jodida, ya lo decían los viejos, ahora es noticia. El siglo XX ha sido el de la onfaloscopia disfrazada de nacionalismo, el de las dictaduras rebozadas de muertos y los valores defendidos a golpe de fosa común. Pero ahora la Tierra languidece de energia a nuestros ojos. Tampoco se toman medidas relevantes y el ladrillo apunta a la Luna como Puerta de Hierro de los ricos. Sin duda tras ese apocalipsis evidente se esconden a medias nuevas formas de dominación y de manipulación. Pero ustedes, los que leen este sitio son gente poco interesada en ello porque no consumen lo preciso, porque no se asustan lo necesario para hacer de ese medio un bien traducido en consumo, porque estan en red pero no se toman en serio al sistema y se dedican a pellizcar en los cojoncillos de los actores del nuevo ladrillazo ecológico. Afortunadamente somos pocos, pero no se subestimen. Volveran los oscuros augurios las tapias de sus tarjetas de plástico a escalar y de lo poco que quede intentaran arramblar. Muchos poquitos son tambien la parte de un todo buscado. No hay más que ver al Banco de Santander  patrocinando a Fernando Alonso e invirtiendo en el destrozo de seres humanos producido por las empresas de bombas de racimo. El negocio del miedo no se detendrá. Está situación aumenta y apunta nuevas enfermedades en busca de clientes para las empresas farmacéuticas y los lobbies médicos.

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