OusEntintats (4): Homenaje a mis monstruos.

mobydick.jpg

Alojados en la caverna de mis neuronas, pausados y diletantes, vigilantes o aletargados; duermen en mi perjudicada memoria las páginas que me conmovieron al leerlas. Con ellas los personajes, los momentos, imágenes construidas con palabras para aliviar las erupciones del crecimiento, para vacunar esa neblina en la que crecí. La de una mano de hierro que aplastó al catalán, lengua oficial de mi pensamiento y mi casa.La riqueza de un castellano descubierta con los años, medio a la fuerza en la escuela, medio por encanto de sus construcciones. Desde los nueve años adoré a las gentes de Nemo y sus mundos, Salgari, Scott, Blyton. A los 13 descubrí algo distinto: las descripciones de Emily Brontà« en “Cumbres Borrascosas” , había otros paisajes y épocas más allá de la épica literária de las clases de FEN (Catecismo de Franco).

0688171877.jpg

Aureliano Buendía y Amaranta àšrsula me llevaron a Macondo y entonces descubrí el espacio, el lugar donde suceden las cosas o el angustioso lugar donde nunca sucede nada. De la época de lectura clandestina destacar el necesario tedio de los filósofos marxistas, el estilo de Marx y la literaria obra de León Trotsky que culmina en su autobiografía, recientemente reeeditada por Akal: “Mi Vida”, pone sobre ascuas leer lo que hizo el estalinismo. No dejar nunca a la vista “Lo que todo revolucionario debe saber sobre la represión” de Víctor Serge (conoceremos a Putin un siglo antes). Camus y su monólogo duro por las playas de su Argelia natal, la obra de Paul Bowles, la honestidad de Ramon J.Sender y la tragedia republicana con “Crónica del Alba” y “Requiem por un campesino español”. La Maga mascando chicle en el Pont des Arts esperando a Cortázar en “Rayuela”. El conde Orsini escrutando estrellas en la noche del jardín de los monstruos de “Bomarzo” de Miguel Mujica Lainez. Los adolescentes indecisos y tristes de la posguerra de Ana María Matute, la realidad de “Los niños tontos”. Su soberbia obra “Los hijos muertos” y el imposible de olvidar “Olvidado rey Gudú”. Juan Goytisolo, un culto referente en lo social y lo literario a no desdeñar desde “Señas de identidad”, “Juan sin tierra”, “Coto vedado”. De Goytisolo “Telón de boca” con el que nos despidió de sus novelas, tomando un taxi de Marrakech al desierto, buscando el ser que todos mentan y levantando acta de una existencia existida. Seguiremos . . . hay más, pero sin duda los referenciados provocaron en Bekaa la herida de la gran ballena blanca, la hermosa y maldita “Moby Dick”. Este bloguista confiesa su pata de letras que le obliga a cojear por las cubiertas de librerias de viejo, herido de placer, en busca de la mejor edición de este gran tratado de “Ballenologia vital”, buscando el extremo del cabo que une al arpón de una edición antigua y desconocida que nos arrastre a las aguas donde despues de una gran lectura todo es silencio.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *