Montjuic: El pantano, si vas sólo acelera el paso. (2)

Si el paseante se queda frente a la entrada del Palacio Nacional (MNAC actual) y decide ir hacia la derecha verá unos amplios aparcamientos y unas escaleras que suben hacia la recta del estadio Olímpico. Si antes de abordarlas decide asomarse a unos salientes abalconados vera un vertiginoso precipicio que al fondo ofrece un jardín más o menos acuático y cuidado. De siempre le llamamos “el pantano”. Una laguna de cuarenta metros por quince custiodada por una pared de contrafuertes rocosos. Pasa casi desapercibida al visitante.
Pero veamos la leyenda: Era un lugar denso de vegetación y con sus aguas encharcadas llenas de maderas y algún coche destrozado. Se llegó a hablar de una familia que habitaba debajo de uno de los contrafuertes rocosos, en una cueva secreta. Algun cadáver apareció allí en los sesenta y la verdad es que esa vertiente norte que baja hasta la ciudad esconde más de un rincón tenebroso en la leyenda urbana. Pero pasar cerca del pantano al atardecer era todo un ejercicio de acojone. Siempre se oían ruidos de procedencias extrañas y siempre echábamos a correr. Lo dicho, asómense al “pantano” yendo por las escaleras que unen el llano del Palau Nacional con el Estadio Olímpico. Pero si oyen algun ruido y van solos aprieten el paso. Ese lugar, ajardinado y arreglado, sigue estremeciendo la tranquilidad del paseante.
