àšltimo tango con sobrasada en Madrid : María de la Pau Janer

Lo escribimos en nuestros ous. Estaba claro que una chica trepa, con punta de laca en el peinado había puesto el trabuco del deseo apuntando en la Conselleria de Cultura del Gobierno de las Islas Baleares. Para ello no dudó en fotografiarse con Jaume Matas el presidente de la comunidad y presentarse en las listas del PP. Pero el pueblo, la chusma, la castigó. Más de 2.200 votos de un populoso barrio de Palma aparecieron con tachaduras en su nombre, fueron nulos. Luego vino la Munar, María Antonia Munar, y birló a Matas la presidencia por su pacto con el PSOE de les Illes. Poca broma con la Munar. Gasta bueno: traje chaqueta distinto cada día, blusa ajardinada de bordados y aromas de cientos de euros el pote. La Munar le hizo el carrete a Matas, pero apretó hasta el fin. Días despues Matas dimitía y la Janer renunciaba a su escaño. Se le había caido una Consellería, la de cultura, en la que nunca la vimos. Su penúltimo póster fue con Artur Mas y de ahí saltó a su tierra, donde nadie suele ser profeta. Una relación complicada la de María de la O con un canuto con la política. Algo me desazona: ¿Dónde debe estar ahora esta chica? : pues en la manicura, reafinando sus dedillos y sus uñitas para ungir al Marlon Brando de la política y colocarle los dedillos nuevamente por donde se pierde lo digerido. Yo ya lo veo: un piso de Madrid, un cachas emulador del atractivo de la política dudando entre recibir o ser donante de penetración anal . . . No se acuerda de como acabo María Schneider, en el suelo, resollando y con el apretón de mantequilla. Pero ella es más moderna lectores: a estas horas le habrán cambiado la mantequilla por una tradicional y enrojecida sobrasada. El amor a veces duele, el humor no.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *