Bekaa : “Vuelvo al árbol santo.”

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La canícula avanza a paso de guiri. Las calles se llenan de sorprendentes geometrias corporales, acentos lejanos y tarjetas de plástico renqueantes. Aumentan las hipotecas, se desmadeja el hipo del PP y campa la tontería socialista vendiendo la piel de un lobo no cazado. De Verano a “Anover” tampoco va tanto. Justo la medida de un botellín de cerveza curada con cereales transgénicos, el horror de la muerte de unos turistas que hace olvidar la sangría de Kirkuk, Bagdad, Darfour o tres pateras. El pesimista diria: “La vida es un bocadillo de mierda al que de vez en cuando hay que hincarle el diente”, reprobaría el optimista dudoso: “Depende del color del cristal con que se mire”. El cristal de matriz líquida o LCD, TFT, en octubre llega “lo nuevo”, los fascículos, la pasión inoculada de la liga via mediums electronicos. Esa wija ya la conocemos: la mano que mece el vaso, la que da de comer, la que te da el voto o te pone puntos en un carnet de militancia. Escribo en la tristeza de saber que el destino me dejará incomunicados de ustedes que nos leen con paciencia. Pero tampoco vamos a dar pena, hace doce meses que me espera el roble milenario de Cereixo y peno todo el año porque llegue ese momento, el de abrazarle con fruición y dejar que estampe en mis mejillas su marca vertical milenaria, susurrarle como fue el año, escucharle y olerlo con brisa venteada. Hasta ahora he procurado serles fieles en mis dictados y trabajaremos para nuevas producciones a partir de septiembre, les dejo con un abrazo digital y un texto de Manolo Rivas sobre el carballo de Cereixo.

“Hijos del árbol santo: Fue Martín de Braga, un galo procedente de Bizancio, quien comunicó en forma canónica a los habitantes de Gallaecia en el siglo VI que los árboles no hablaban. Ni las piedras. Ni las fuentes. El predicador no era del país, así que los galaicos decidieron no contrariarlo en público, pero siguieron hablando con los árboles. Con algunos, en especial. Finalmente, como siempre, se llegó a un pacto. Los árboles, tal vez, quizá, podrían hablar, pero en cristiano. Son los llamados, en la tradición, árboles santos. En uno de los lugares mejor conservados de la ría de Camariñas está uno de estos árboles curativos. El carballo de Cereixo. Al lado de una hermosa iglesia románica, algo de santo debe tener porque el lugar se ha mantenido a salvo del desastre urbanístico. Ha sido un roble prolífico, el de Cereixo. Muchos de los robles de la comarca son hijos del árbol santo. Los vecinos de A Devesa y Carnés, en la comarca de Soneira, cuando iban a vender los frutos de la tierra a la feria de Ponte do Porto volvían con brotes del árbol santo.”

3 comentarios en “Bekaa : “Vuelvo al árbol santo.””

  1. hola yo quisiera en contrar la semilla o al guna planta del arbol santo para plantarla en una finca que tengo si me pudieran de sir donde puedo al contrarla o comprarla gracias

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