Doblan las campanas, los rojos estamos contentos !!

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Andrea Bernardoni, el cura querido por su pueblo y la comarca entera, cogió su maleta roja y su paraguas rosado, salió a la calle principal del pueblo y entre lágrimas sencillas se despidió de sus, hasta ese día, convecinos y fieles. El coche arrancó y un sinfín de almas se sintieron sin pastor tras su partida. Habían sido doce años profundos de pastoral y de vida social. Don Andrea, como gustaban de llamarle fue hasta esa fecha el cura de Maranello.

El hermoso pueblo de la Romagna, al norte de Italia, donde arden las calderas del cerebro y las de la aleación de la leyenda: Ferrari. Dos modelos de la marca llevan el nombre de Maranello y todo el pueblo tiene en su família alguien que trabaja para Ferrari. La carta del obispado de Modena lo desplaza hacia la Maggiore de Módena. Este cura se ha hecho famoso por asentar una costumbre inveterada: Cada vez que un Ferrari cruza primero la linea de meta repican las campanas, a la hora que sea. Asegura que no dudó en mandar a Michael Schumacher una carta de condolencia en la muerte de la madre del campeón germano y asegura que recibió tres folios manuscritos “llenos de hermosas palabras”.

Y es que hoy los rojos estamos contentos, qué caray, ya nos tocaba un día de gozo. En mi adolescencia solía subirme a Montjuich a ver los impresionantes 312B de Jackie Ick, de Chris Amon para en años posteriores disfrutar con los de Niki Lauda y Jody Sheckter saltando el rasante de la curva del estadio. Bandini, Scarifiotti, Merzario, Giunti, Villeneuve padre . . . la estela del cavallino rampante, ese escudo amarillo con caballo negro, que Enzo Ferrari puso en sus bólidos para plasmar las heroicidades de un aviador centroeuropeo.

Despues de los años de Barichello y Schumacher con su impresionante cosecha de títulos vino la sequía provocada por Alonso. La F1 ha estado en ridículo permanente todo el año, en parte por Bernie Ecclestone y sus asesores que comprobaron que un marroncete en cada post y pre gran premio aumentaba los clics de la web y el foco mediático: patético. A quienes seguimos la F1 desde antaño nos dilata los bemoles ver como se futboliza este deporte con bravos y hurras a los castañazos de los supuestos enemigos.

Don Andrea, por favor que repiquen las campanas del duomo de Modena, en Maranello retumba el valle y mande usted al fuego eterno, rojo de Ferrari, a Denis, Hamilton y su papá que e forra dando conferencias y escribiendo un libro sobre como hacer de su hijo un campeón, le falta añadir sub y estúpido como no lo hubo antes.

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