Mirar y leer el 2008 con Caridad.

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Los huevos son uno de los platos más difícles de cocinar bien. Lo dijo Juan Mari Arzak, añadiéndoles unos piquillos refritos. Sin duda el aceite del año hierve hace meses: la hipotecosis ataca el corazón de la tiniebla económica familiar, nos bombardean apocaliptica y climátiamente con la hipocresia de los que se friegan las manos pensando en lo que hay debajo de los hielos. A los osos que les den !. El mundo parece tan idiota que vive pendiente de los juegos de Beijing, las elecciones americanas o como se cargan al hijo de Benazir Butto, aunque puede usted perder el tiempo viendo si su LCD pentaplasma lo tiene más largo que el de su cuñado, decidiendo si se compra algun periférico sexual en una reunión de Tupperwaresex o cambiando por enésima vez de compañía movil.

No, no se asusten, no les vamos aproponer ninguna preocupación politicamente correcta ni les vamos a pedir nada para ninguna ONG. Solo les vamos a pedir un poco de caridad, sí, caridad: caritus, que significa cariño. Sí, un poco más de cariño, una mirada humana a todo cuanto les acabamos de mencionar y descubriremos las altas dosis de idiotez condensada imposibles de digerir para nuestro pancreas observante. Seguiremos muy pronto con un tema que necesita esa mirada de cariño: Los refugiados, un eufemismo, como queda demostrado. Unas cifras que nos llegan cada día y que impresionan. Pero hay un dato que no llega: los cientos de miles que mueren cada mes. Y tal vez sea ese el objetivo de los llamados poderes: que los campos de refugiados sean una cloaca amable de un sistema que no los puede digerir.

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