Lágrimas de Albariño sobre las llagas de la heroina.

No piensen en Medellín o en los cárteles colombianos, aqui en España tenemos y tuvimos la peor llaga en forma de clanes narcontraficas. Los Oubiña llenaron Villagarcía de Arosa de billetes, polvo blanco chutado para sus gregarios y polvo blanco de la nariz para clientes. La flota de planeadoras era una parrilla de salida de la F1. Con el paso del tiempo muchos jóvenes de Villagarcía acabaron abrazando a la parca dejando tras de sí un reguero de dolor y famílias destrozadas.

En el año 94 un puñado de madres asqueadas, huérfanas de hijos y al borde del desquicio empezaron a revindicar el pazo de Baión, una enorme finca de varios cultivos principalmente el del vino; que había adquirido Laureano Oubiña. Aporreron la puerta y sólo se retiraron de ella cuando aparecieron los tooterrenos con los guardas de Laureano con metralletas.

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Desde entonces no cesaron en remover cielo y tierra, al pricipio sólo se hacía eco peligrosos de sus acciones Julio Fariñas, un honesto periodista de la voz de Galicia. Entre tanto ir y volver judicial, una operación fracasada de la fiscalía dio, casualmente, con la escritura de propiedad del pazo. Esta coincidencia permitió legalizar su embargo judicial. Durante años este grupo de madres siguió a los Oubiña todas sus comparencencias judiciales con sus cánticos e improperios imaginables. Hoy el pazo de Baión pasa a ser propiedad pública y una regularizada empresa agrícola que emplea a jóvenes en fase de rehabilitación. Ayer fue un día muy feliz para esas madres y para toda la sociedad gallega y debería de ser un acicate para que las autoridades emprendan nuevas acciones legales contra propiedades de narcotraficantes. Su portavoz Carmen Avendaño explicó los numerosos caídos en ese camino. En declaraciones a La Voz de Galicia Maruja Argaunde señala: “Algunas noites soño que estou batendo na porta do pazo”. Ayer la verja se abrió y el candado ya no es de los Oubiña. Felicidades a las madres de Villagarcía.

Imagen de La Voz de Galicia 24/7/08 autora Martina Miser

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