Leer sobre Sarajevo, matar a Karadzic?

La tragedia de los Balcanes sigue latente en la terrible diáspora de los musulmanes, que en uno u otro territorio, sufrieron el genocidio de autoría serbio. En la cocina estaba Radovan Karadzic, como Rato Mladic y otros tantos, nos acordamos de Milosevic. Es muy interesante seguir como se inflamó, vía medios de comunicación y calle, el fenómeno que dirigió a miles de serbios a la locura de la limpieza étnica y es cercano porque pasa en la propia Europa y marca estilo social. Las heridas de los Balcanes están muy frescas. La OTAN y la ONU tuvieron ahí otra actuación teatral vergonzante. Pero eso no ha acabado. Se constituyó el Tribunal Penal Internacional  para juzgar los crímenes de los militares serbios. Brillante gestión la de Carla del Ponte, fiscal del mismo, pero recientemente los norteamericanos le han insinuado que no publique su libro en el cual los tejes y manejes entre bastidores de los EEUU salen retratados. Porqué se ha tardado tanto en entregar a Karadzic? No era ningún Bin Laden y si bien tenía una cobertura amplia, para llegar a sus proximidades no había más que soltar billetes, como así habrá sido ahora. Será interesante su proceso. En Pristina, en Srebrenica, Mostar, Gorazde o en el propio Sarajevo muchos habrán celebrado su detención. El rastro de sangre y odio no se va a borrar con una pena mayor.

Para vivir el lado humano aconsejamos no dejarse perder por los analísis severos. Dos magistrales libros ,breves, intimistas y reflexivos de Juan Goytisolo, que fue, junto con Susan Sontag, uno de los pocos intelectuales que decidieron vivir el horror e intentar llevar otro aire a la sufrida población montando una obra de teatro en la ciudad asediada.

Los dos libros: “Cuaderno de Sarajevo” y “El sitio de los sitios”. Muy humanos y con latido feroz y desmitificantes en su momento del papel de la ONU y de las potencias europeas y un testimonio muy veraz, escrito entre ventanas baleadas, de la convivencia entre las comunidades judía, musulmana y cristiana. Este último aspecto lo comprobé en directo en una comida con tres mujeres de Sarajevo, cada una pertenecía a una confesión distinta y sus familias estaban entremezcladas por vínculos matrimoniales y afectivos. En pleno asedío la farmacia judía seguía siendo un centro de referencia vital para todas las comunidades. Y ya que de libros hablamos, aunque eso en una guerra es una pérdida menor, la destrucción de la histórica biblioteca de la ciudad fue otro momento de doloroso simbolismo.

Este huevo fue puesto el día 28 de Julio, 2008 a eso de las 12:28 am y está catalogado como La vida misma . Puedes seguir las respuestas a esta entrada, mediante el feed: RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o un trackback desde tu web.

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