Frutos de las aguas.
Hay que arañarle horas a la salida del sol y estar en la ría cuando la neblina húmeda que la cubre anuncia retirada. En el telón blanco que la oculta se empiezan a distinguir las sombras que van arañando las arenas. La luz muestra más y contamos unos cincuenta mariscadores que se afanan en rascar el fondo arenoso. Aquí habitan y crecen las almejas finas y los berberechos. Este es el campo duro, húmedo y pocas veces plácido de la ría de Camariñas. En más de una hora la marea ya ha subido dificultando la tarea de manejar los grandes y pesados rastrillos, los movimientos son más lentos, el cansancio ya hace mella. A la cintura llevan colgando la cosecha recogida que flota en capazos con red o en bolsas. Luego hay que llegar a la orilla, acabar de separar la carga, controlar las medidas y devolver algunos ejemplares que se han colado fuera de medida. La subasta del berberecho es escasa. Son 4,20€ el kilo. Regresan a casa, el próximo día habrá que mariscar en otra zona, hay que dejar crecer a la camada.

