Aleta de Chipirón: Adiós Pekin, piérdete Urdangarín.

Aleta de Tiburón, ese gran plato de la gastronomía china que ha contribuido a dejar minusválidos a tantos tiburones. Una exquisitez si realmente se acompaña de la cartilaginosa porción mutilada al bicho, hervida con algas y cocida para reducir la grasa. En versión hispana desde Aleta de Chipirón hemos tratado de ofrecer una versión de los juegos más ibérica, de bodega y curada con el aire seco de la doble lectura. Las luces se han apagado en Pekín y volvemos con pocas medallas pese a que tenemos algún oro más en la vitrina hispana. Nadal, Cal, Mengual y sus socias, Llaneras y los del agua con vela y remo han cumplido bien. Lo del basket excelente, somos los segundos del mundo, hemos vuelto a ganar a todo el mundo excepto al imperio de la NBA. Ha estado bien.

La prensa ya viene llena de triunfalismos y con balances positivos sea cual sea el resultado. Lo del atletismo ya es un cante profundo, cada vez a menos o simplemente hemos sido engañados por el tal Odriozola que se ha dedicado a pronosticar unos metales que no han llegado. Sorprende la escasez de dopados detectados ya que se afirma se había hecho antes de los juegos un peinado de tramposos a fondo, o estamos ante nuevas sustancias aún no detectables? Vete a saber, la ciencia progresa. Hoy hemos encontrado en la prensa una pregunta que no sabemos contestar:
Qué hacen seis ciclistas españoles implicados en la operación Puerto, de trasiego de substancias y dopajes, corriendo la Vuelta a Portugal y ganándola? Lo trataremos de averiguar.

El show se terminó con coreografía de Cecil B. de Mile, pero a ritmo mandarín de ópera china milenaria. Los juegos han vuelto a ser un escaparate publicitario de la Família Real Española, parece que cuesta colocar a Urdangarín en el ámbito del COI porque huele a protegido de Samaranch y esa época, en las votaciones internas del COI, está en franca derrota. Esperemos que este máster, que pagamos todos, le haya ido bien. Un canoista gallego con oro lo dijo bien claro ayer: “Coño, nunca llama ni Dios y hoy es una paliza”. Detrás tenía a Urdangarín con el movil marcado con el teléfono de su egregio suegro y era justo en el momento de la foto post entrega de medalla.

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