Imágenes del horror (3): La cámara como ojo de la historia ?
Volvemos hacia Goya y sus pinturas sobre Los desastres de la Guerra. La pretensión del genial pintor era expander un universo visual a los ojos del espectador de su obra con algo que ya le atormentaba, con la inmediatez del conflicto de la guerra de la Independencia. El título de la primera serie de ellos ya es diáfano: "Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer". El propio Goya anotaba a pie de imagen comentarios y frases en un afán por influir,si cabe más, sobre el mensaje visual. Usaba estos comentarios en su serie "Los desastres de la guerra" 80 grabados creados entre 1810 y 1820. Cada frase lamenta la inquinidad del invasor francés contra los españoles de entonces. Las imágenes apenas tienen fondo detallado, se centran en la escena principal, eso es, en la guerra, en el acto violento en sí, y las citas a mano son exoresivas: "No se puede mirar", "Esto es malo", "Yo lo vi". El pie de fotografía, tantas veces neutro, en las pinturas de Goya no lo es, toma parte, transmite con el texto por sí no hubiera suficiente con lo contemplado.

Roger Fenton pasó por la guerra de Crimea con el encargo el gobierno británico de no fotografiar muertos ni heridos. Se trataba de dar a la guerra un paisaje, un marco, mostrar el lugar donde sucedió y eso sí, en plan posado obtener imágenes masculinamente rollizas de la soldadesca recien duchada y con el armamento en orden. Llevaba un carro en el que tenía un cuarto oscuro portátil en el que revelaba las placas. eran auténticas poses de 15 o 20 segundos que requerían gran preparación. Susan Sontag en su excelente ensayo "Ante el dolor de los demás" advierte que de este encargo hubo una sola foto que llevaba mención a la muerte, que es algo consustancial a la guerra, era esta titulada "El valle de la sombra de la muerte". Es un retrato en ausencia, de la muerte sin los muertos. El ejército norteamericano exigió que en las fotografías de la segunda gran guerra si aparecían bajas propias fueran siempre boca abajo o de espaldas. No hizo lo propio Matew Brady quien contratado por Lincoln mostró algunos horrores de la guerra confederal causando un gran revuelo en los EE ya UU. Brady se defensó alegando: "La cámara es el ojo de la historia".
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