Gotas de Letras: Ana María Matute, la pluma nacida en el bosque (1)

La obra de Ana María Matute tiene propuestas variadas que no se pueden rechazar, en cuanto a pasar por alto esa página memorable de la literatura española de la posguerra hasta hoy. De los últimos años recomiendo especialmente “Olvidado rey Gudú” donde vuelve a la época medieval a las luchas por el poder, a la infancia de entonces, a personajes como el propio Gudú, la ambición de su madre o el imprevisble personaje del trasgo del sur y cual más revelador en su nombre que la princesa Tontina. La inspiracón de Ana María Matute arranca en el cuento más tradicional y suele tomar un epicentro, el verdadero lugar el seísmo cuentista: el bosque. En su discurso de entrada a la Real Academia de la lengua lanzó un sólido improperio a la literatura que se pretende politicamente correcta:

“Los llamados cuentos de hadas no son lo que la mayoría de la gente cree que son, no son historias para niños, a menudo estupidizadas y trivializadas a través, de podas y podas políticamente correctas porque tampoco los niños responden a la estereotipada imagen que se tiene de ellos. Los cuentos de hadas no son, en rigor, otra cosa que la expresión de un pueblo, un pueblo que aún no tenía voz, excepto para transmitir de padres a hijos todas las historias que conforman nuestra existencia”

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Entres sus cuentos más populares: “El polizón del Ulises”, “El río”, “El arrepentido” y destacamos “Los niños tontos” que encierra una parábola de la miseria y la tristeza rotunda, pero bella a la vez y que nos impide apartar la vista de tanta crudeza transmitida y para la que recomendamos la edición ilustrada por Javier Olivares y publicada por Media Vaca de Valencia, una exquisitez. También tiene una compilación de cuentos breves y excelentes “El tiempo”. En ella el amor de la infancia, la vejez y el desprecio por el paso del tiempo se conjugan para ofrecernos cuatro cuentos breves sorprendentes. Hay un artículo de Ana María Matute que corre prolijamente por la red y titulado “Los cuentos vagabundos”

Despedimos esta primera opinión sobre su obra con unas gotillas de letras extraídas del mismo:

“He llegado a creer que solamente existen media docena de cuentos. Pero los cuentos son viajeros impenitentes. Las alas de los cuentos van más allá y más rápido de lo que lógicamente pueda creerse. Son los pueblos, las aldeas, los que reciben a los cuentos. Por la noche, suavemente, y en invierno. Son como el viento que se filtra, gimiendo, por las rendijas de las puertas. Que se cuela, hasta los huesos, con un estremecimiento sutil y hondo. Hay, incluso, ciertos cuentos que casi obligan a abrigarse más, a arrebujarse junto al fuego, con las manos escondidas y los ojos cerrados.

Los pueblos, digo, los reciben de noche. Desde hace miles de años que llegan a través de las montañas, y duermen en las casas, en los rincones del granero, en el fuego. De paso, como peregrinos. Por eso son los viejos, desvelados y nostálgicos, quienes los cuentan.

Los cuentos son renegados, vagabundos, con algo de la inconsciencia y crueldad infantil, con algo de su misterio. Hacen llorar o reír, se olvidan de donde nacieron, se adaptan a los trajes y a las costumbres de allí donde los reciben. Sí, realmente, no hay más de media docena de cuentos. Pero ¡cuántos hijos van dejándose por el camino!”

Ana María Matute

3 comentarios en “Gotas de Letras: Ana María Matute, la pluma nacida en el bosque (1)”

  1. Mi cuento preferido de Ana Maria Matute, fue, y es, y será Paulina. Quien con 10 años tiene que ir a vivir a la gran casa de campo de sus abuelos, donce crecerá y aprenderá las cosas más importantes de la vida. “La tierra te da la vida pero tambien te la quita” le cuenta su abuelo, y así lo aprende Paulina, de sus mayores y de los trabajadores de su finca. Impresionante. Todavía hoy si lo leo, puedo emocionarme y llorar en alguna frase, como una tonta.

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