Diario de un excedente (3): Adso de Melk estuvo aquí, pero nunca en Barcelona.

Mis paseos me llevan lejos de la ciudad que me echa. Es como un rito, cada dos años máximo, necesito volver al imponente monasterio de Sant Pere de Rodes. Escenario abrupto y más que milenario del románico. Nació en tiempos de baja Edad Media, corría el S. IX. Es un lugar impregnado de medievo donde acudieron los monjes benedictinos, a caballo entre el Pirineo que se precipita al mar en el Cap de Creus, vigilante de Port de la Selva. Es inevitable recorrerlo y desde esa simplicidad y belleza del románico primitivo dejarse absorber por la majestuosidad de sus naves y el paisaje. Llovía suave y mi rito preferido es sentarme en el campanario vacío  reposar allí un rato. Es cuando pienso que Adso de Melk o Guillermo de Baskerville entraran de un momento a otro de paso hacia el refectorio. Llegué alli en auto-stop una tarde de hace veinticinco años con Lluís Jordá, mi amigo de pupitre y mi profe vitalicio de medieval y culpable directo de mi forma de amar la vida monástica.

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Luego la carretera nos empuja hacia Cadaqués, pero con una excusa: comer en casa Nun, no se lo pierdan. Cuenta la leyenda que la señora de la limpieza expulsó a escobazos a Richard Gere. La tarde ventea y manda un chirimiri que nos hace llegar a Port Lligat. La casa de Dalí es una absoluta sorpresa, indescriptible y casi infotografiable. Una maravilla ya solamente la diferencia constante entre los distintos espacios y los espacios de transición hacia cada estancia. Un vendaval de objetos, ninguno común y todos sorprendentes o enigmaticos. En el taller se hace más patente el vacío, la obra inconclusa, los óleos secos, la obra a la mitad que siempre interrumpe la muerte. Las formas de las ventanas, el juego de la luz que arroja la pequeña cala en azules que invaden la casa. Pero nos es muy grato encontrar el jardín plagado de huevos, algo que nos recuerda que tenemos un compromiso con ustedes. La ciudad recibe el final de mi paseo de estos tres días con un alúd de carrilles bici que nos han dejado sin aparcamientos. La mafia pintarayas, los dueños de parkings y la grúa han dilatado sus activos en pocas semanas. Decididamente Barcelona cada vez huele más a chiringo para guiris, basurilla electoral para verdes y comisiones en decomiso.

Aquest post és un petó per en Jordi Granell, la Maribel i la Noelia “sponsors” de l’estada a l’Empordà Â 

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