Monogràfrica: Coltán, el metal bajo el horror congoleño.
En la novela de Conrad Marlowe dibuja, mientras el barco apura Tamesís arriba el tremendo relato de su descenso a "El corazón de las tinieblas". Asiste a la muerte de Kurtz tras encontrarlo y sus dos últimas palabras son repetidas por el moribundo: "El horror . . .el horror". Proféticas de que en el bajovientre de àfrica del este y centro se alojan los intestinos de un sistema podrido que hiede en el primer mundo. La palabra clave, mejor una de ellas, es el coltán un metal precioso que se aloja en nuestros teléfonos y ordenadores. El 80% de las reservas mundiales se alojan en el subsuelo congoleño. Sobre el metal durmiente combaten los resto de la hueste genocida hutu ruandesa, etnias banyamulengues a las órdenes del activo general congoleño y tutsi Laurent Nkunda. Campan los residuos del Ejército de Resistencia del señor de la guerra ugandés Joseph Kony y las tropas regulares congoleñas, célebres por su inexistente piedad, al mando de Joseph Kabila. A ello añadiremos asesores militares ruandeses a favor de Nkunda y asesores y tropas angoleñas junto a Kabila. El cóctel va a ser atómico.

imagen: Portable Network Graphics
En estas semanas precedentes el epicentro de estallido está situado en la provincia de Kivu Norte, en torno a la ciudad de Goma, de donde casi 300.000 personas han huído de sus hogares. Intereses franceses, americanos y regionales, lucha de etnias nuevamente. Ante esto los cascos azules han vuelto a cometer el mismo "error" que en Srebrenica: ver de brazos caídos una auténtica limpieza étnica brutal en masa. Asesinatos, violaciones y reclutamiento de niños-soldado, algo que hacen tanto la guerrilla como los gobiernos. Pecaríamos de simples si basaramos en el coltán todo el conflicto, pese a que es un añadido, pero lo que ocurre en el Congo tiene tras de sí una retahíla colonial que arranca con Leopoldo II de Bélgica que en 1884 creó una sociedad de estudios africanos que financió a Stanley (el perseguidor de Livingston). Poco despues se autonombró propietario del territorio y empezó uno de los episodios de esclavitud más desollantes de la historia contemporánea. Mucha destrucción de vidas y recursos de "negros", bendecidos por hisópos católicos y que creó un ferrocarril que unía la costa con la capital, llamada Leopoldville. Seguiremos, Bélgica no fue solo el país de Fabiola.
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12 febrero, 2010 - 07:21
El coltan es como el pretoli no se renueva y es dificil de producir