Israel: Desverguenza asesina.

Se me quejan algunos lectores, con razón, de que tratando, como solemos hacerlo, temas de política internacional, se nos haya pasado el conflcito palestino. No crean, nos arden las manos a veces, se lo juro porque saben que me identifico con el querido valle de la Bekaa libanesa. Hemos querido darle paso del tiempo al tema y perspectiva, pero no la hay. El asedio y el crimen de Gaza lo hemos vivido con impotencia preclara. De un lado la cobardía de esa Europa, asquerosamente correcta y falaz, de otro lo que hoy será el tema: la insufrible manipulación israelí del conflicto, y sobretodo la connivencia con el asesinato de miles de civiles. El pueblo judío decidió dotarse de un estado hecho a fuerza de crímenes. Lo consolidó con la guerra de los seis días.

Desde entonces su escalada genocida es evidente. En lo 80 destrozaron el Líbano y luego han continuado. La tragedia del pueblo judío es que lucha contra la sombra que la persiguió convirtiéndose en un émulo maldito del holocausto. Algo terrible y estremecedor, pero que han querido “vender” como salvoconducto de cualquier comportamiento miserable. Si ustedes conocen la leyenda del Golem convendrán que hoy, el estado de Israel, tiene un Golem en la UCI, un tal Ariel Sharon, en coma vegetativo, artífice de miles de muertos. Pero su espiritu se levanta de vez en cuando para sacudir la memoria del terror  acallar el latido arritmico de la gente que quiere de verdad paz. Esta pasando cuentas con la historia y ellos se han convertido en los verdaderos aniquiladores. Ya no es el monstruo de barro que despertaba en la judería de Praga, el que cumplía los deseos de un rabino que le lanzaba a su boca abierta instruciones escritas. Ahora el ejército israelí llama para anunciar que “su casa es objetivo”, una formalidad mortal que en la calle rematan los francotiradores. Todos sabemos de la costra asesina de la milicia, del desvario interno de dolor que conduce a un militar a vaciar un cargador en la cabeza de cualquiera. La violencia de la violación del cuerpo y la vida de otro con trozos de metal percutados . . .Pero es que los francotiradores del ejército israelí han puesto en circulación la venta de una camiseta en la que se dibuja una mujer palestina embarazada y una mirilla telescopica. El lema es estremecedor: “1 shoot, 2 kills”. es decir apunta a una palestina embarazada y ahorrarás un tiro consiguiendo dos muertes. Ustedes mismos, me quedo sin palabras. Por si alguno quiere ver la galeria de T-shirts. Luego vendrán los israelitas y sus agente pagados en Europa a hablarnos de los “otros” pero es que lo que hacen ellos no merece ningún tipo de escucha.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *