Diario de La Graciosa (3): Margarona me cuenta . . .

Crujen los pasos suavemente, la arena cambia de tonalidades tostadas a suaves. Estamos en el centro de la isla. caminamos entre las Agujas Grandes y las Agujas Chicas, estamos entre cuatro conos volcánicos que son los pilares imponentes de La Graciosa. Sus laderas son variables según los tipos de erosiones y materiales depositados en las sucesivas erupciones. Entre la falda y el escaso camino se desparraman roquedales, colonias de plantas y núcleos dunares que resisten a los alisios recubiertos de secas ramas de plantas leñosas. La aguja grande mide 266 m de altura y las pequeñas o del Mojón 188 m. Aparentemente, sobre el papel son bajas. A nivel de mar imponentes por su distribución cónica.

Entre esos cuatro conos existe lo que se denomina el llano de la Mareta que es lugar donde hoy aún quedan en pie algunos cultivos, fundamentalmente de papas, el tubérculo preciado en las islas y que redondillas y pequeñas tienen una textura excelente; y como no los higos chumbos gigantes y generosos por el clima propicio. Ayer estuve hablando con Margarona, la alcaldesa pedánea de La Graciosa, y me contó de su infancia, cuando ella cuidaba un rebaño de 23 camellos que se usaban para las faenas del campo. Me habla del tiempo del mijo y el trigo cultivados a mansalva por las mujeres, los hombres salían a la mar y a finales de los sesenta se enrolaron en el banco sahariano y marchaban por meses. De otras cosas hablamos que pronto les referiré, pero la Graciosa, como me ocurre siempre que hablo con sus mayores, es una historia dura de vida y asentamiento, de vivir con cuatro cosas y esperar un futuro mejor que ahora, menos ahora, no llega.


A finales del siglo XIX se asentó el primer núcleo poblacional en la Caleta el Sebo y único en todo el archipiélago Chinijo. La pesca se compaginaba con el pastoreo y se cazaban las gaviotas pardelas para proveerse de sebo que se usaba para multitud de funciones. Pero frente a La Graciosa está el Risco de Famara, cornisa noroeste de Lanzarote con altitudes que oscilan entre los 660 y 1000 m y que separan la Graciosa de Lanzarote por un estrecho de apenas 1,2 Km llamado el Río. De ahí se proveían los gracioseros de agua dulce y extraían de las salinas que hay al pie, desde el S. XV la sal. Hoy abandonadas son las salinas más antiguas de Canarias. Pero el risco tiene más historias, las contaremos.

4 comentarios en “Diario de La Graciosa (3): Margarona me cuenta . . .”

  1. Casualmente he encontrado este maravilloso espacio de expresión, dónde aún me he convencido más de mi intención de trasladarme a La Graciosa.
    Me llamo Rocío, tengo 34 años, soy maestra de infantil y antropóloga, y me gustaría hacer un estudio para mi tesis doctoral sobre la población de esta maravillosa isla.
    Mi idea también es encontrar un lugar para mí y mi gatita, en el que podamos ser felices, junto al mar, que me inspire para escribir, que es uno de mis sueños…
    ¿Alguien podría ayudarme a encontrar una vivienda para alquilar, a un precio asequible, por tiempo indefinido…? Necesito tanto esta oportunidad…
    Muchas gracias. Mi correo electrónico es: rotisutil@hotmail.com y mi teléfono: 669426328

  2. Hola Rocío, acabo de volver de pasar dos días en La Graciosa. No conocía Canarias y tengo la misma idea que tú, quedarme en la isla (yo sin gatita, mejor perro). El miércoles me recorrí la isla caminando y volví anoche. Estoy impactada por su belleza, su soledad, su gente, su silencio, su viento, su amplitud, su luz, su brillo, su acogida, su paz….. y así seguiría, y seguiría….Al mismo tiempo he vuelto consciente de que mi sueño es bastante irrealizable, porque, incluso allí, ¡cómo no!, “la pela es la pela” y las posibilidades de comprar algo donde instalarte son mínimas. Había pensado en Pedro Barba pero, parece ser que es un conjunto de 21 casas de ricachones, que apenas usan, pero que mantienen para des-estresarse de vez en cuando. ¡qué suerte que pueden! Me ofrezco al mantenimiento!!!!!!!
    Espero recuperarme de tanta bonheur………..

  3. Hay que ver cómo es la vida…

    Desde hace algún tiempo pensaba en Lanzarote… y hace unos pocos días vino a mí el pensamiento de La Graciosa. Yo soy de Murcia pero creo que éste no es mi sitio y no sé por qué tengo la intuición o llamémosle como queramos, de que allí me voy a encontrar, espiritualmente, de que allí se va a alimentar de lo lindo mi alma. Creo que me puedo incluso enamorar de ese sitio, creo que quiero vivir allí.

    Este año, si consigo vacaciones, quiero pasarme una semanita en esa islita. Si me gusta, si encuentro dónde vivir y hay trabajo, no dudaré en empatronarme.

    Por cierto, me encantó como te expresaste.

    Un abrazo

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