Votos, mentiras y cuatro cosas sobre Teherán.

Las elecciones en Irán han dejado un poso amargo a las multinacionales flower de la política y la comunicación. De repente se ha hecho una interpretación sesgada y obamista de las elecciones en el antiguo reino del imperio persa. En los días anteriores las cuatros, las sextas, el país, la cadena SER y todo ese entramado mediático, que suele perder norte, se ha echado a empezar a colorearle al cliente una posible victoria de un reformista, que por otra parte es del regimén de toda la vida. Estos días nos han hinchado las ondas de feminismo barato por parte de periodistas mandonas, de elogios a la pujante juventud iraniana que se supone quiere after hours junto a la mezquita y tiendas de Toni Miró en Teherán. Esa caterva se olvida de la dictadura sangrante del Sha y del hambre y miseria que asolaron durante decadas a Irán, ese hoy no es el caso. Y eso no lo olvidan los votantes que lo padecieron y le dan al “reformismo” una paliza contundente.

El escenario es complejo y conste que no se puede banalizar, pero Irán hace décadas que decidió sacudirse de la familia imperial, del Sha Reza Pahlevi y de los buenos amigos institucionales (EEUU, Israel, Gran Bretaña) que enlazaban con intereses de la dinastía dominante en el Golfo Pérsico, la wahabita. Emprendió un camino de República Islámica que la ha llevado a lo que es hoy, lo mismo, pero con más poder, más potencia nuclear y las circunstancias propias de un país fuertemente enraizado en la religión y los clérigos. Por eso quiero sugerir algunas opiniones: ¿ Es de mal perder la juventud iraniana ?, ¿Se puede hablar de irregularidades cuando la diferencia es de 24 millones de votos?, ¿No estaremos a las puertas de una campaña para empezar a situar nuevamente al regimén iraní como el nuevo “mal”?. Francamente no pienso decirles que el actual gobierno iraní es un dechado, ni por asomo, pero eso atufa a intervención israelí y neocón. A Irán nadie puede negarle su papel de primera potencia en la zona. Se acuerdan de Irak supongo. Ya tenemos un país troceado en tres zonas, ya está debilitado. De verdad que los defensores de la democracia en cualquier país del mundo me empiezan a cansar tanto como los vendedores de telefónica. Dejen de colonizar por favor.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *