Chopsuey de cerebro en Mataró.

La acción de los Mossos de Esquadra en Mataró, en una presunta “operación Wei” contra el trabajo ilegal en los talleres de la comunidad china, ha puesto en evidencia las contradicciones que se viven en los tiempos líquidos. De 77 talleres solo 24 tenían sus licencias en regla. El precinto de los tallers ilegales ha dejado en la calle a cientos de chinos que pululan por la calle. El alcalde ha tenido que negociar con la comunidad china. Todo el mundo sabe del trabajo ilegal, de las jornadas de doce horas, de la impunidad de sus dueños, de la injusticia que ello supone pero parece ser que ha pasado algo peor: los chinos estaban en la calle. Y claro, eso no hay democracia que se lo pueda permitir. Pero los talleres chinos tiene también intermediarios que colocan el productoa mayoristas que en muchas ocasiones no son chinos, sinó locales.

Adonde vamos a parar ! Esa evidencia ha habido que taparla. Está bien y alimenta tertulias radiofónicas y elucubraciones sobre la diversidad. Pero no se puede permitir que el “problema”, o sea las personas, se hagan evidentes a los ojos de todos. Parece que se vuelven a abrir los talleres para que duerman, coman, hagan sus necesidades y no estén a la vista de todos.

Es aceptado tener fosas sépticas mentales y colectivas, las cloacas del sistema lanzan su suspiro de mierda al aire y a veces molesta, pero que anden por la calle pone el problema encima de la mesa. Los miembros de esa comunidad han protestado pues al cerrarlos se quedan sin nada, sin eso que a nosotros nos parece, y es, un trabajo de mierda esclavista y denostado, en unas condiciones medievales. Todo volverá a la normalidad, nadie está dispuesto a pedirles los papeles y a fletar un Spanair para Xinjiang o Shangai. El conseller Saura, el jefe de los Mossos absueltos de torturas por una pausa de vídeo, ha cumplido un sueño; asaltar el palacio de los empresarios, pero para dejar a los proletarios peor que estaban es una mala digestión de la toma del Palacio de Invierno. Es otra más de las idiotadas que puede hacer una izquierda ICV que si algun dia lo fue, lo dejo de ser en cuanto vió una poltrona. Tanta incompetencia ya no asusta, es el más de lo mismo: Chop suey de cerebros.

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