Orgullo Gay sí, de plexiglás puafff . . .
No me sorprende la noticia del Día del Orgullo Gay, me sorprende el carácter que se da a la celebración con esas inmensas gayparade que cruzan las ciudades europeas. Han sido muchos años de luchas, queda mucha legislación por recortar y avances por conseguir. Por otra parte, en este mundo de hoy en que todo se liquidiza me desayuno oyendo en la radio al Presidente de la Asociación de Empresarios Gays. Me quedo perplejo escuchando que en su desfile por Barcelona habrá policias gays de verdad, desfilaran familias de lesbianas y homosexuales que han adoptado, deportistas gays. Me da la impresión de que el movimiento de liberación se está convirtiendo en un circo donde se manipulan los intereses y dificultades de ciertas o de muchas personas para ser reconocidas en su condición en un mejunje donde lo único que se pretende es publicitar productos gays, discotecas gays, hoteles gays y la connivencia del Ayuntamiento de Barcelona por rebajar las cifras de caída turistica.
Aclaremos que este post pretende poner en cuestión la manipulación comercial proviniente del propio mundo homosexual que ha traginado en Barcelona. Quien esto escribe recibió un buen pelotazo de goma en la primera manifestación del FAGC a finales de los setenta reivindicando lo que hoy existe, departí con Madame Arthur, el Benedicto XVI de la noche del franquismo, memorable tertulia en la que recordaba sus noches con Rainiero de Mónaco en el bar los Juanele de la calle Aldana. Creo que con actos de este tipo, constitucionales por supuesto, lo único que se hace es apallasar un tema muy serio, reforzar economicamente el consumismo gay pijo y descuidar tremendamente que la homosexualidad es una opción de normalidad y un descubrimiento vital que suele comportar dolores agudos para el alma. Es probable que quienes, desgraciadamente la mayoría, hayan sufrido así la lucha por su condición no entiendan ese pijerio que asocia el fiestazo de locazas con un orgullo de plexiglas.
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