Ousferrats
6sep/090

Ordeñadores de y en las escuelas.

Les transcribo un sueño que tuve y sus posteriores reflexiones y que fue publicado por los amigos de Faq-Mac en febrero de 2004, ahora leyendo lo del proyecto web 2.0 se me ocurre que ya se ha hecho realidad y les aseguro que no hay nada más loco que los cuerdos, los atados a una cuerda de intereses, que nos gobiernan.

En el mundo de la escuela el tráfico de órganos está a la orden del día. De madrugada helicópteros mediáticos aterrizan en la mente de los responsables educativos. Equipos especializados descontaminan la zona y una legión de periodistas levanta acta publicitaria de la novedad.
Con rapidez inusitada, atendiendo a las más modernas técnicas americanas, los equipos de intervención insertan en el cuerpo de la institución un sistema nervioso central, unas nuevas herramientas parlantes y asisten emocionados al momento en que los LEDS muestran señales vitales.
La escuela se llena de cachivaches de plástico, cables y materiales para que el procesador devore la función. Pasmada la docencia, alegre la chiquillada y conformada la familia; los hombres de los helicópteros se alejan frunciendo el ceño mientras las monedas restañan en su bolsillo virtual. Sueño algunas veces con ese momento patético, ostentóreo y bárbaro en que los gérmenes del poder atacan el sistema inmunitario de la escuela. Lo paso mal, muy mal.

Cuando despierto siento la necesidad de tener a mis alumnos alrededor, escucharles, tomar su mano, hablarles en el desánimo, motivarles ante la dificultad, recordar momentos geniales, verles sonreír y luego descubrir que podemos aprender más, que las cosas nos salen mejor; que la dificultad de ayer es la rutina asimilada de hoy y que el esfuerzo es una llave que no hay que forzar. La escuela del afecto y del esfuerzo, del rigor y la flexibilidad es la escuela que espera más de las tecnologías de la información y la comunicación. Lo aseguro, lo asevero, lo disfruto y les invito a vivirlo.

Las nuevas herramientas son una invitación a la comunicación, a la expresión creativa, a la expresión plástica y videográfica. Las TIC cambian nuestros sistemas de aprendizaje, nuestra organización del proceso educativo y ponen en cuestión al maestro de papel acostumbrado a enseñar a trabajar en un tapiz que no tiene audio, ni vídeo, ni casi colores, ni es hipertextual. Aparentemente esta afirmación que les hago en las líneas anteriores es una evidencia palpable, pero no lo es cuando constatamos que se sigue enseñando para trabajar sólo con papel, que se sigue enseñando para ser usuarios, espectadores, clientes, empleados, votantes, contribuyentes...pero se trabaja poco para transmitir a los alumnos que son portadores de comunicación, de deseos, de esperanzas y de creación que se proyecte más allá del cuaderno que se cierra para no abrirse jamás.

Los datos son preocupantes, apenas un 30% de los profesores usa regularmente Internet. De ellos solo un 11% usa el correo electrónico. ¿Cual es el concepto de TIC que así se puede transmitir? Dedúzcanlo ustedes mismos. Todavía se confunde el acceso a las TIC por parte de los maestros como un cursillo de ofimática organizada, la compra de aparatejos, la presentación de unos materiales comerciales y las editoriales ofreciendo un CD en sus libroso unstra de Pdfs tediosos inmodificables. Dentro de unos años tal vez se den cuenta de que el potencial renovador da rie las tecnologías no ha llegado a las aulas y que lo único que se está haciendo es elaborar fichas electrónicas, conocer programas y poco más.Para entonces, la brecha digital será como la fosa de las Marianas, una abisalidad completa.

No podía quedarme sin contárselo, abriremos algo de reflexión sobre el tema. De hecho es positivo digitalizar a gran escala la escuela, pero el ¿cómo? parece no habérselo planteado casi nadie. ¿Porqué después de doce años de ordenadores en muchas escuelas aún estamos así ? Lo único que se me ocurre es que se habrán hecho bastantes pequeñas cosas mal y me temo que con este plan se van a hacer muchas y no se engañen, el problema no es Internet o los aparatitos, el problema es el retroceso evidente en las formas de enseñar. Ahora estamos viendo los resultados de cuando los curriculums se volvieron "estructurados" y fueron hinchados hasta la saciedad, como se sigue haciendo, como una repuesta a quienes concebimos y desarrollamos una escuela abierta y rompedora con el franquismo, educadora de la persona y la sociedad. Pero no, había que preparar a los ciudadanos para la industria, la eficiencia, la calidad. Las escuelas se gestionaron como "empresas" (de esto solo nos enterábamos los que currabamos en ellas). Y ahí tenemos los grandes resultados: una economía desbocada, unos dirigentes aturdidos y solo un mensaje común acumular, acumular y estimular el consumo con el paro desparramándose por las esquinas y los jóvenes de 20 años aburridos en los parques. ¿Esa era la escuela del esfuerzo, la élite y la competitividad que forjó en los 90 nuevos dirigentes y cabezas pensantes? Seguiremos.

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