El curriculum de la absenta.

En un aparador de la barcelonesa calle Ancha o Ample, rúa cercana a zonas de manga ancha irreprochable de la ciudad, el tendero de un colmado exhibe esta singular propaganda de la absenta. En la imagen podemos ver las celebridades que azotaron su hígado con tan prestigiosa bebida. No es ninguna exageración que la absenta o abshinte francesa fue más que una bebida, todo un símbolo garante de tertulia acidulada al calor de los grados. Con el devenir de los años el Pernod francés fue una variante comercial y popularísima, aún hoy especialmente en Francia. Cito a Wikipedia:

“El ajenjo o absenta (del francés absinthe y éste del latín absinthÄ­um, y éste del griego ἀψίνθιον, apsinthion) es una bebida con alto contenido alcohólico (de hasta 89,9º) y con sabor muy parecido al licor de anís. Se trata de un compuesto con base en hierbas y flores de plantas medicinales y aromáticas, con predominio de ajenjo (denominado también madera de gusanos). Aunque a veces se la considera un licor, la absenta no contiene azúcar añadido.
Apodada la Fée Verte (‘El hada verde’), esta bebida alcohólica es de ligero sabor anisado, con un fondo amargo de tintes complejos debido a la contribución de otras hierbas. Cuando se le añade agua fría, la bebida se transforma en la esencia lechosa louche. Comenzó siendo un elixir en Suiza, pero donde se hizo popular fue en Francia debido a la asociación entre los artistas y escritores románticos que tomaban esta bebida en el París de la última parte del siglo XIX hasta que se produjo su prohibición en 1915. La marca más popular de absenta durante los años iniciales fue Pernod Fils y hoy continúa siéndolo mundialmente.

Ya saben, para ese momento de inspiración literaria que no viene, antes de visitar su banco para renegociar la deuda o como prólogo a una petición de mano formal tengan a mano una botella. Como dijo Joan de Sagarra ante un auditorio de jóvenes periodistas antes de escribir, además de documentarse no hay que olvidar dos puros, un buen vaso de whisky escocés malteado y la máquina de escribir. Pero no se excedan, suele dejarle a uno ausente.

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