Ofelias de hoy

Por error Hamlet mata a Polonio, escondido tras una cortina, y ella enloquece al ver a su amor acabar con su padre. Ofelia muere desdichadamente al ir al río a recoger flores. La situación confusa de su vida, la muerte del rey danés, la ambivalencia lúcida de Hamlet, las intrigas cortesanas son el predio a un conjunto de sinsabores que abocaron a la hermosa doncella a la extinción, las flores, esas flores que se quedan junto a ella en el estanque y las plantas acuáticas que velan su sueño sin mañana.

La imagen del fotógrafo norteamericano Jan Crewdson nos muestran una Ofelia moderna, ajustada de ropas, maquillada y diligente que es capaz de sobrellevar la cultura del individualismo y sabe triunfar en su mundo laboral, que rasga su agenda con pasión y cumple todas sus expectativas de superwoman. Pero condición previa para ella es soportar la doble rutina. La mujer se libera obedeciendo el mandato masculino, siempre masculino, del poder, de “progresarás en tu trabajo pero llevarás en la frente el sudor del hogar”. Un sudor hecho de lavavajillas, agua de lavadora, brisa de limpiacristales y olor a plancha de camisa. Las aguas del tiempo acaban por vencerla y la depositan en el centro del salón, flotante y blanca, pálida sin remisión. La Ofelia moderna tiene un Polonio al que mataron las hipotecas, ella enloquece y friega sin cesar.

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