Para nuestra querida Alèxia.
Esta semana hemos tenido poco ánimo en esta redacción pues hemos perdido a Alèxia, amiga legal, una compañera de trabajo y de unas cuantas cosas de la vida. El ocho de agosto recibí su último mail desde un lugar de Asia, era siempre su salutación veraniega desde ese lugar que tanto adoró y que posiblemente más le llenó de su vida. Nos parecía mentira que avanzara agosto y no recibiéramos ninguno más como acostumbraba. La enfermedad le esperó en el lugar que más quería y le hizo perder la luz, las últimas palabras . . . y luego vino el silencio, la lucha de los médicos, las peripecias inacabables de su/nuestra querida Montse y los que allá también las querían por encontrar remedio. Cruzando islas indonesias, llegando a Singapur, hasta Barcelona, hasta anteayer.
Hemos perdido una amiga y una sonrisa restallante de juventud y de empeño por luchar en la vida. De eso último ella sabía mucho más de lo que contaba. Alèxia iba de frente y te anunciaba su día chungo, su ánimo y te ayudaba, te sugería, te alentaba. Se ha extinguido una sonrisa y una complicidad en la red. Ella siempre respondía los mensajes, criticaba, aclaraba, me decía lo que no le gustaba y se dejaba els Ous para el fin de semana, para masticarlo. Desde los inicios de Internet, cuando no era un electrodoméstico la red, estaba en ello. Ya no podemos darle más vueltas.
Esta madrugada he soñado en una casa vacía, con las persianas bajadas, con olor a nuevo, con libros y fotos en los estantes, con un silencio tremendo, una casa con halo. Y el frío me ha despertado a desgana, pensando en ti, en lo no llorado, lo no dicho, lo callado y como ya es la última vez, porque no hay remedio, que me dirijo a ti, deseo que te encuentres en aquel lugar del poema que una vez me dijiste que te gustó:
No tengo miedo ni esperanza. Desde un hotel exterior al destino, veo
una playa negra y, lejanos, los grandes párpados de una ciudad cuyo
dolor no me concierne.
Vengo del metileno y el amor; tuve frío bajo los tubos de la muerte.
Ahora contemplo el mar. No tengo miedo ni esperanzaâ€
Nunca podremos pasar ante ese mar donde construíste tu casa de sueños sin olvidarnos de ti y contagiados de tu recuerdo, tu ausencia se nos hará más llevadera sabiendo que duermes en el mar donde tú escogiste.
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17 noviembre, 2009 - 22:55
Grà cies Jordi!!!
Les teves paraules dedicades a l´Alèxia m´han emocionat.
Diuen que ningú mor del tot mentres estigui en la memòria dels vius que l´hem estimat.
Es veritat que ens ha deixat un buit, un buit impossible d´omplir, però ens quedarà per sempre la seva rialla, la seva valentia per tirar endavant i començar de nou, la seva empenta per plantar cara i donar un cop de puny a sobre la taula i plantar-se quan no li agradaven les circumstà ncies,……
Alèxia, un petó i fins sempre
30 diciembre, 2011 - 10:54
Extraordinarias palabras, haces un retrato hermoso de esa chica y nos inspiras a querer y respetar a los amigos asi… igual,
gracis son maravillosas y se ve qe era super especial, les ha dado eternidad