La niña de los lápices perdidos
Fue en verano del 2008 cuando la invasión del ejército ruso en Osetia hizo estallar en pedazos una comunidad de convivencia difícil entre rusos del sur y osetios. A la supuesta llamada de auxilio de la minoría rusa Putin respondió enviando una tancada considerable. En el documento que les adjunto hay una mirada bastante neutra del fotógrafo, sin encuadres especialmente enfáticos, de una distancia prudente. El ojo del autor pasea en gran angular. Pero el campo visual tiene una sola dominante: destrución, algo evidente en toda guerra. Podemos contemplar una boda en el barrio judío, sorprende la tierna mirada de la niña que pasea por la papelería local buscando algo, tal vez se perdió su rincón de fantasía. Lenin yace, en arcilla, entre las ruinas aún pareciendo altivo. El ojo se pasea por los pasillos del ministerio de hacienda donde se refugian 456 personas, aunque es la guerra, ya no queda madera y el invierno tempranillo asoma. Es una mirada de estupor a lo que fue un tiempo, en un país que lleva cuatro contiendas en 20 años. Es un trabajo de Lauren Hazgui que verán completo aquí.

