Gracias, Ferlosio, por seguir incendiando el pasto de los bobos.

Inevitable es para nosotros glosar a uno de los santos de devoción de esta redacción en día de premios. Rafael Sánchez Ferlosio acaba de recibir, ya no le quedan más, el Premio Nacional de las Letras. Pero Ferlosio no vende, no tiene quién le aplauda; ni le interesa. Hace años que este estudioso de la lengua se dedica al ensayo y al estudio pormenorizado del fenómeno lingà¼ístico en los periódicos. A través del análisis de noticias nos descubre contradicciones, sesgos manipulantes y pone a la lengua del sistema contra las cuerdas de la estupidez, el lugar preciso donde les asesta un mamporro coherente que suele ser letal.

Parece que con Ferlosio se nos paró el reloj en El Jarama, la novela que hicieron aburrir a miles de estudiantes colocándola como lectura obligatoria en el antiguo bachillerato. Si ustedes se dedican a la comunicación o están interesados en ella les recomiendo “Non Olet”, la respuesta del emperador romano a su sobrino sobre el dinero cobrado en los mingitorios públicos. En su obra “La hija de la guerra y la madre de la patria” tiene una primera parte dedicada a la enseñanza brillante. Analiza conceptos como gratuidad, pública, privada, atención personalizada, psicopedagogia u otros tant triviales de manera profunda. El primer capítulo ya lo anuncia con su título “Pedagógos pasan al infierno vamos” y que tiene por primer capítulo un recomendabilísimo “Borreguillos con chandal”. No se lo pierdan, es una joya reflexiva de calidad, astuta, profunda y un verdadero rayo de luz tan de sentido común que no se encuentra.

Ferlosio sigue con sus ojeras, sus gafas y su camisa descontrolada, huye de la prensa al máximo. El otro día sacó la cabeza por un dintel de despacho y agradeció a los periodistas su atención a la par que adelantó su discurso de recepción del premio: “La cultura es una forma de control social”. Aparente frase para ser trazada con spray en el muro de cualquier grupo de comunicación, en la persona y la obra de Ferlosio merece nos detengamos a saber que argumentará, no será nada trivial, fijo. Les adjuntamos uno de sus pecios y les recomendamos esta visión algo canalla de Ferlosio que nos da Antonio Lucas en El Mundo.Y lincado en uno de nuestros posts ese cuento breve sobre todo un mito, el lobo. Y regalamos a nuestros lectores y lectoras una cita del maestro a propósito de la campaña de los ateos en los autobuses:

(Creyentes en la inexistencia) Ahora salen con el eslogan Probablemente Dios no existe; deja de preocuparte y goza de la vida”. No sé lo que es hoy en día gozar de la vida” como no sea gastar dinero y hacer el mamarracho para sofocar el mortal aburrimiento de un mundo malvendido. Pero lo malo de la fe no es que Dios dé preocupaciones, sino todo lo contrario: Dios quita preocupaciones; Dios inhibe, enajena, insensibiliza, embrutece.

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