Gotas de letras: “El último amigo” de Tahar Ben Jelloun.

Tahar Ben Jelloun nos ofrece en este libro un relato llano, nostálgico y duro, a veces sobre la amistad. Lo que llama más la atención de esta obra es la vida en los cincuenta y sesenta en Marruecos. Aquí el autor no hace concesión alguna a la ficción y nos hace pasear por las calles de su ciudad, nos introduce en las discusiones preadolescentes de su pandilla, en los dimes y diretes sobre las muchachas más hermosas del barrio. Para quienes estén paseados por el mundo marroquí nada les parecerá nuevo, pero indudablemente hay un atractivo: es autobiográfico, con la visión de adulto, con las posibles cataratas de las que el tiempo le dota a uno pasada la cuarentena, pero es un mosaico fresco. Pero los muchachos crecen y la amistad sufre las lógicas visicitudes que distancian. Los estudios, las novias, las presiones familiares, los hijos. Quizá este libro sitúa como una serie de estudiosos magrebíes debían de lidiar entonces con su moral, sus convicciones, la tradición y como la influencia francófona, en el fondo, les empujó a una vida de un cierto privilegio respecto a la posición social de su entorno. Pero la vida lo es para todos y con ella la muerte no espera a nadie, aparece y pone en jaque la amistad, influye en actitudes y brinda al lector un mensaje peculiar. Ben Jelloun es un autor con más de cuarenta libros publicados, su ensayo “El racismo explicado a mi hija” ha sido traducido a 33 idiomas y hoy constituye una interesantísima voz dentro de los intelectuales magrebíes exenta de politicismos. Para esa generación muchos de los problemas actuales de la inmigración en Francia o en el resto de Europa son un “Deja Và»” comprobado. Un libro entrañable y de lectura fácil.

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