Cuando tu mundo muere y sigues vivo.

Estaba en el mercado de Karachi, se separó de su madre unos momentos para entrar en la tienda de un conocido. Luego todo se volvió blanco, rojo y negro. Luego el bullicio se apagó por el estruendo y el mundo debió saltar en trizas. Su mundo: su madre, la família, el mercado, las frutas alineadas, las sonrisas de vendedores. Ella cayó al suelo y embarrada de sangre y polvo salió a la calle y allí la encontró. Ya no estaba, en ese estallido volaron todas sus vidas en común. Murieron 25 personas, pero a ella se le ha muerto todo. Se le ha roto el mundo y no lo puede recomponer. Es la viva imagen de la desesperación. Claro que hay muchas y nos invaden, pero a veces no es malo ponerlas delante. Especialmente cuando oímos palabras como “no ceder”, “ser contundentes”, “mandar tropas”, “ocupar pacíficamente”, “restablecer la democracia”. Uno se teme que esta niña de Karachi, la imagen de la desesperación más latente, tiene demasiadas cosas en común con los niños y niñas que viven en territorios invadidos por fuerzas liberadoras. Y hay algo que no podemos negar: el mundo sigue peor despues de la guerra de Irak.

Este huevo fue puesto el día 7 de Febrero, 2010 a eso de las 9:48 pm y está catalogado como La vida misma . Puedes seguir las respuestas a esta entrada, mediante el feed: RSS 2.0. Puedes dejar una respuesta, o un trackback desde tu web.

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