Ousferrats
1mar/100

La cabeza de Garzón, una pieza en montería.

Como reseñan algunos periódicos, en su edición dominical, el PP tiene ya un camino allanado en la judicatura. Tiene sus entresijos, pero la planificación es previsible. El procesamiento de Garzón está aupado por organizaciones de extrema derecha tras las que se parapetan diversos intereses. De principio se trata de apartar al juez de las instrucciones en curso, que no son pocas, humillarlo públicamente y de paso hacer que el circo envidioso de este país le remate en la arena de las tertulias, las intereconomías o donde haga falta.

imagen alterada de Javier Piñón

Ese objetivo puede prosperar con facilidad. Ayer El País mencionaba un dato estremecedor: solo tres de los once jueces de la cúpula son progresistas. Todos puestos por Aznar. No es solo esto, lo más interesante en el doble objetivo de ese procesamiento es declarar ilegales las escuchas practicadas en el caso Gà¼rtel y los casos del tesorero del PP, Barcenas, Comunidad de Madrid, espionaje. De la noche a la mañana toda la maquinaria judicial que trabaja sobre la corrupción del PP se vería invalidada y acabaría en archivo o sobreseimiento por defecto en el procedimiento de instrucción. Ríanse ustedes de los seis títulos del Barça. Sin duda una jugada de billar judicial que hará época. Una época lamentable, tosca y oscura. Garzón, además de tener un ego como la Maestranza de Sevilla ha sido un juez efectivo y audaz. No es preciso recurrir a la lista de sus gestas, que en algunos casos lo son, para darse cuenta que le crecen los enemigos incluso en el campo de la mal llamada "izquierda". Vienen tiempos gloriosos para la derecha: a las puertas de una victoria más que probable en las urnas, esperando ver como los lobos del propio PSOE lo devoran y el electorado lo remata añadirá una nueva era en la que podemos ver a Camps de ministro de industria o a Soraya Saenz de justicia o Educación.

No se depriman, aquí, en la redacción ya huele a huevo frito requemado en las puntas. No es pesimismo, es una era que vive Europa en la que todo el mundo ha vuelto la vista a sus bolsillos. Quienes pretenden justicia son ajusticiados y la chulería, la manipulación y la ostentación de formas macarrescas, ala Berlusconi o a la Aznar, empiezan a ser ídolos de café. La gente quiere palo y más palo, les da igual a quién, el circo está asegurado y ver caer a alguien importa más que el cómo o el porqué. Nos ayuda Baugman a entenderlo, en arte, son tiempos líquidos, la consistencia y la solidez no pueden cuajar en este marasmo  de sinsentidos. Lo peor de todo es la muerte de la moral cívica, ciudadana y participativa. Aquí solo se participa para enriquecerse, colocar al familiar o al amigo o la querida. Pero es normal, muchos de ustedes votaron por una "economía de libre mercado" ya que la palabra capitalismo daba ampollas electorales. Le podemos cambiar el nombre, pero seguiríamos en las mismas.

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