Barra, en catalán, significa morro.

Si hace escasamente cinco días, como hacemos repetidamente, les hablábamos de la corrupción que suele rodear al partido de Josep Antoni Durán i LLeida, Unió Democrática de Catalunya, y socio de Artur Mas en la coaliición CIU, no hemos tenido tiempo de cambiar el tema cuando llueve un nuevo ripio empalagoso para el paladar, irritado, de las personas, escasas ya, sensibles a la contaminación moral.

El Tribunal de Cuentas sancionó a los demócratacristianos con 271.000 € por recibir en 2006 una donación anónima de 196.000 € que en consecuencia triplicaba el límite de las donaciones permitidas por la ley. En 2006, año de elecciones, Unió recibió 1.600.000 € de los cuales 1.500.000 € fueron donaciones anónimas. Según el Tribunal la suma de 260.000 € dividida en tres partes fue directamente a las cajas del partido y nunca llegó a las cuentas bancarias. El Congreso de los Diputados prohibió las donaciones anónimas a los partidos, pero no lo hizo así con las fundaciones y atención a los números: El Instituto Humanista Coll i Alentorn, del partido de Durán Lleida multiplicó por 40 sus ingresos en dos años, pasó de 30.000€ en el 2006 a 1.200.000€ en 2007 y 2008. El importe de la sanción duplica la cifra que Unió percibió ilegalmente. Nada más que añadir, solo felicitar a Durán LLeida por su ojo escaqueador y a Angels Piñol i Maiol Roger de El País de Catalunya por publicar aquello que suele salir en pequeñito. La cuatribarrada bandera independentista parece que sirve para muchas cosas.

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