El Cabanyal: PP, porras y ladrillo.
La semana que hemos finiquitado se cierra con la imágenes sangrientas de un conflicto que pone en evidencia hasta donde están dispuestos a llegar los dirigentes del PP cuando en un ayuntamiento mandan y además tienen un proyecto con ladrillos entre manos. La contundencia empleada por la policia municipal de Doña Rita Barberá contra los vecinos que se oponen a la demolición del barrio de El Cabanyal muestra a las claras como se hacen las cosas cuando manda una derecha extrema y autoritaria. Una muestra más de la sensibilidad legal, de esa legalidad que reclaman para sus tragina-chaquetas y bigotes, es el hecho de que los vecinos tienen en marcha unas diligencias judiciales y por si no fuera el caso de que el juez fuera propicio a los intereses "municipales" se han puesto a tirar casas y a repartir estopa de forma como no se veía hace años.
Fue precisamente a finales del siglo XIX y principios del XX cuando estas casas de pescadores, a unos cuatro kilómetros del centro de la capital, crecieron y se consolidaron, mirando de reojo la estética que se imponía en la ciudad. Mientras la burguesía valenciana abría grandes avenidas y construía elegantes edificios modernistas, los habitantes del humilde poblado, también en plena transformación, imitaban los gustos de sus vecinos pudientes. Adoptaron las molduras, carpinterías y forjados con motivos ondulados o los azulejos en las fachadas, lo que dio lugar a un personalísimo modernismo naïf. Se trata de hacer una gran avenida que llegue hasta el mar, reordenar nuevas construcciones, nuevas, y para ello es necesario partir el barrio en dos haciendo un corte de 48 metros de anchura, una barbaridad según los arquitectos.
Nada más claro de como se dirimen en la Valencia democrática del PP los conflictos vecinales. Hay numerosos heridos, algunos retenidos por la policia municipal y las casas se están derribando. En la imagen podemos ver al portavoz de los vecinos tendido y sangrante, rodeado de muncipales, inconsciente, era la tercera manifestación en la que iban a por él.
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11 abril, 2010 - 21:52
Les imatges impressionen però la prepotencia, més.