Aros de Cebolla al estilo Chernobil con maonesa de amosal.
Nunca llevé bien las madrugadas asociadas a la calor. He de confesarles que aún menos las que se ven presididas por esta crisis. Suelo despertarme subiendo las escaleras de la bolsa con un tropel de soviéticos que arrasan cuanto encuentran a su paso y profanan el templo financiero. Solo hay una diferencia con el hecho bíblico: no echamos a los mercaderes a latigazos, simplemente los arrollamos, los extinguimos. Después de que una nube de papel en polvo, carcasas de móviles y restos de brokers se disipe contemplo asustado el espectáculo, pero siempre me queda una convicción: la de que el mundo podría no ser, a partir de ese momento, tan injusto como ahora. Y aunque me corroe la duda la posibilidad de partir de cero me entusiasma.
Fue justo el otro día cuando en la web de vagos.es encontré, casulidad oye, este escaneo de la revista HOLA que nos mostraba una fauna junta irrepetible: seis reyes, nueve reinas, un príncipe soberano y nueve príncipes herederos en la boda de la hija de los reyes de Suecia. Impresentables, absolutamente impresentables y trasnochados, rídiculos hasta decir basta. Pero conscientes de que el boato todavía impresiona a la chusma. Ajenos a que tras esta boda el rechazo a la monarquía en Suecia ha pasado del 18% al 38%.
Y de nuevo la noche me lanza por un corredor alfombrado, iluminado con lámparas de gas, oigo las botas de los milicianos y dos puertas ribeteadas de color blanco se abren, ante mi, a los lados y tras de mí florecen los cañones de fuslies de asalto, no me da tiempo a nada, suenan las descargas, se tiñe todo de rojo, casi no hay gritos y el tiempo justo para rematar a un infante marinerito que se agita. Sin tiempo a más, allá mismo empieza la operación de derramar ácido sobre lo que quedaba de las casas reales. Así se hizo en 1917 y nunca más hubo zares. Luego fue como fue. ¿No me pretenderan decir que con los Romanov Rusia sería hoy tan mejor de lo que es?. Cualquiera se atreve con la que cae en Europa a revindicar el modelo medieval. Pero no se asusten, solo ha sido un sueño. Pero debe ser fantástico sentir el pálpito de un mundo nuevo y esperanzado y luego que todo vaya como Lenin o Bakunin quieran. Sin soñar solo se me ocurría ejercer de camarero envenenador que va sirviendo sorbetes de balas, anilllos de Chernobil rebozados a la crema afgana o delicias de amosal con maonesa de cangrejo que estallan en la boca. Pero hay que reconocer que la tradición, en este caso, es más efectiva, pero repito solo fue un sueño. Viva la revista Hola que tanto hace por las monarquías. Para los amantes de las mismas les recomiendo esta web sobre Ipatiev donde se describe con todo lujo de detalle el fin de los Romanov y el lugar restaurado, de culto, pero ellos ya no están.
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