Ousferrats
16ago/101

Luna de agosto en el valle de Traba.

Traba es un valle apacible de casi tres kilómetros de largo por uno y medio de ancho. Los cultivos de forraje y hortalizas y los campos de maíz, mayoritarios; se extienden en una inmensa alfombra verde que llega hasta una de las más atlánticas playas de la Costa da Morte. Entre Laxe y la especial Camelle. Su playa es de las más extensas de la zona, puede llegar a los cuatro kilómetros. En ella el Atlántico pega fuerte envalentonado con el viento del Noroeste que la azota incremente, nordés le llaman aquí.
Al final del valle un complejo dunar inmenso, que cobija especies vegetales y una ornitología única, nos anuncia la llegada a la playa más pura. Pero antes de las dunas el caminante se verá sorprendido por unos conjuntos de cañas y plantas altas de ribera y arbustos.
Dentro se cobija la mítica laguna donde la leyenda otorga la existencia de una ciudad sumergida y los caballeros que escondieron en ella el Grial y perecieron sumergidos víctimas de su codicia, el Grial nunca perdonó la avaricia.


Al mirar hacia el monte, entre los trigales, descubrirá la vista la iglesia del valle. La típica iglesuela gallega conservante de la tradición celta: los muertos bien cerca de las casas. Esta vez, cuando la luna se mostraba a tercio la hemos visitado y hemos optado por una fotografía nocturna que pese a la iluminación, exagerada, del cementerio ofrece una perspectiva algo más fría. El sol ha caído ya, hace una hora, y el viento se ha ido a dormir, el valle está calmo y en el centro duermen los vecinos que no han de despertar jamás. Esta joya del románico del S. XII, como en toda la comarca, ha ido convirtiéndose, con el devenir de los siglos, en un barroco almibarado, excesivo y un tanto postizo, pero de lejos siempre atrae. Noche, luna, muerte, grial . . .

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  1. Me ha encantado esta entrada. La Galicia de la Costa da Morte impresiona realmente. Mágica, dura, bellísima…
    Saludos desde Compostela.


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