Casa Aniceto, la antesala de los placeres.

Ya les contamos en otro post nuestro periplo coruñés con encuentro incluído con el fantasma de Jorge Luis Borges, pero faltaríamos a lo ocurrido si no les mentarmaos dos o tres cosillas que se nos escaparon y que siempre forman, o deberían, formar parte de la liturgia propia de la visita a la ciudad herculina. De entrada, en el paseo junto al puerto hay un paraiso de las delicatessen y los condimentos, berbercios y productos de calidad. Casa Aniceto atesora en su escaparate la carta de presentación de unas viandas, enlatados y vinos que se amontonan junto a marcas extranjeras de primera como puede ser un champán Bollinger, un Moet o un malta de veinte años. Es como un altar que siempre, indefectiblemente, está presidido por un sobrbio cinco jotas de Jabugo. Si circulan por allí no se pierdan los polvorones memorables, aunque sea verano, manufacturados, en bellísimo envoltorio por proveeedores de Felipe II que aún hoy elaboran una nube de mantecado que desafía las leyes del empapuzamiento.

La estructura es la de un colmado, mejor ultramarinos, antiguo o llámenle tienda de coloniales, productos de allende del mar; y no se paren de sorprender, la réplica de Johan Cruyff disputando un balón a dos jugadores madridistas vencidos en el lance de porcelana de Lladró es la joya kitsch de la casa que de paso te informa de la filiación balompédica de sus dueños. Hay un dependiente que es la mejor base de datos del país de cualquier producto o fabricante. No le encontramos otro simil físico más parecido que al del finado gran actor Agustín González. Una tarde, después de envolver los polvorones cruzó los brazos de su impecable guardapolvo y nos deleitó con una análisis urbanístico lúcido: “Paseo maritimo, ¿Para qué queremos un paseo marítimo en la Coruña si lo usaremos cuatro semanas al año?, qué chorrada”. Casa Aniceto es la antesala del paraíso para los sentidos, tiren su libro de autoayuda a la cloaca de la historia, cojan su Visa y dense un paseo detenido. Leer y mirar sus etiquetas y sus marcas es una tentación, encontraran productos de todas partes y solo lo excelente. Gracias Aniceto por esos momentos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *