La emperatriz de L’Oreal en su casa de Formentor.
Ahí esta en su residencia de Formentor (Mallorca) la mujer más rica de Francia Lilliane Bettencourt, nada más y nada menos que la propietaria de la cosmética l'Oreal. Recientemente el pleito que enfrentaba a sus hijos con su amante ha puesto en circulación unas cintas que comprometen a varios ministros del señor Sarkozy. El terremoto ha sido tremendo. Los hijos y sus abogados, patosos ellos, no han calculado, o sí, el alcance de sus movimientos y la escena política francesa se revuelve. Pero vayamos a lo serio: ¿Que les parece la imagen?, ¿A que se sorprenden de ver que en el país que invento el chic y el glamour tienen una duquesa de Alba?.
El suplemento del diario El Mundo nos asegura que es una mujer de costumbres: Cada mañana un séquito de sirvientes la baja a su caleta exclusiva donde toma un baño reparador. Saliendo de las aguas, cual Venus anciana, le acercan su termo de sopa de verduras. Por cierto: en su casa solo se consumen alimentos de agricultura sostenible. Quedan lejos los tiempos en que su casa era centro del poder de los 70 y ante cuya ensenada fondeaban los yates del Agha Khan o Kashoggi (el tratante de armas de la Marbella Gílica). Pero lleva su vejez con el único sobresalto de tomar en Son Sant Joan su jet privado para ir a declarar. Luego se vuelve a Formentor y se viste como quiere. No es de extrañar que pronto se ría aún más, el juicio debe reemprenderse en octubre y tendremos noticias. Salud señora y que sus acciones sigan bien.
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