Pakistán : Cuando amenaza con no amanecer.

La tragedia pakistaní de las inundaciones y la extensión de su desgracia nos despiertan la frustración y la impotencia con la que las pantallas nos saturan cada vez que asoma el desastre. La naturaleza nos impresiona y nos empequeñece, pero aún se hace más grande la impotencia ante la desgracia de las gentes. Y eso lo sentimos, ese frío que te recorre, que es la certeza de que todavía más lo van a pasar peor. De esas imágenes escogemos esta del padre y el hijo en la noche tratando de volver a su poblado. Aún a riesgo de nuevas lluvias, de nuevas precipitaciones, vuelven porque allí tienen dos camas y unas telas, el pie de foto de París-Match asegura que también tienen un mueble y que vuelven de noche para evitar que se lo roben. Y aunque mañana amanezca, aunque les llegue una botella de agua o un puñado de harina, tenemos la impresión de que la noche fría y traicionera se ha instalado en sus vidas y amenaza con no amanecer.

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