La verbena del PSOE madrileño.

El PSOE de Madrid se enfrenta a un espectáculo que sin duda va a ser un elemento más de la cadena de avatares desagradables que ya se avecinan, o mejor dicho ya están aquí. La candidatura de Tomás Gomez y de Trinidad Jiménez para decidir quién se enfrentará a Esperanza Aguirre ha suscitado una serie de movimientos que demuestran hasta qué punto; y aún a costa de deteriorarse más, el nerviosismo por perder sillas arracima a los partidarios de unos y de otros. Desde que Zapatero decidió que Trini fuera su candidata el ventilador del grupo PRISA no ha parado de apoyar a la candidata oficial. Lo cierto es que mala pieza tiene el PSOE en el telar ya que por una parte el socialismo madrileño, al igual que el valenciano, no ha sabido llevar una oposición continua a los constantes casos de corrupción que se han dado.

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Con estas perspectivas una cosa son los sondeos sobre Tomás y Trinidad y otra muy distinta es que la ventaja de Esperanza Aguirre parece ser más que suficiente como para renovar su poltrona. Delante de esta guerra las consecuencias volverán a ser negativas para el propio PSOE. Repasemos: la perdida progresiva de apoyos en Andalucía, Valencia, Asturias peligra y las Castillas, así como Galicia, por no decir del descenso en Catalunya hacen preveer una larga noche de derechas. Aquí ya no se trata de encontrar líderes ni caras, se trata de reinventar la izquierda, reinventar la oposición y si no se trata de otra cosa que esperemos se pueda dilucidar. Trinidad Jiménez es la eterna perdedora de elecciones a la alcaldia, Simancas ya cayó ante Aguirre; sí, me dirán ustedes el caso de los tránsfugas, pero luego Aguirre le dió un baño al PSOE de Madrid en las urnas. Toda la comunidad sabe que un señor que luego fundo Intereconomía fue quién negoció con ellos y luego recibió un montón de concesiones de Aguirre en forma de licencia de FM y televisión. Y ahí está pujante el grupo Intereconomia y La Gaceta. Madrid es hoy una plaza perdida para la izquierda, o así lo parece confirmar la última docena de años. Esta va a ser una verbena de la Paloma en la que Tomás es la morena, Trinidad la rubia y Esperanza tan ancha, contenta, como Don Hilarión.

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