Carta de un astronauta catalán alarmado.

Miren, ya saben que este logo anuncia la cosmovisión de un modesto ibernauta polaco, pero este es un mensaje dirigido, especialmente, a todos quienes patrullen por el exterior del cinturón de asteroides catalanes.

Hace tiempo, años ya que mi tierra, Catalunya, viene siendo objeto de las más diversas campañas. Al olor de pies tradicional de la derecha, en cuanto se suelta el calcetín de hongos sacramentales, hemos de añadir que la aparición, subvencionada por corporaciones derechistas, de medios que practican el pototeo, sí, el popoteo, popotear y darle vueltas a lo mismo. Da igual el tema, da igual la circunstancia, siempre hay que acabar insultando, vilipendiando. Pero eso sería arrabaleramente intrínseco a los amantes de la Zarzuela anticatalana, un libreto gastado, cáustico; que aquí nos hace pensar que vivimos sesenta o más años atrás.

Créanme que eso no es lo peor, lo que a este cosmonauta de la Iberia querida le retumba es el fondo de mentira perpetua que se ha instalado en cualquier noticia, en cualquier circunstancia que venga a referirse a éste país de lengua propia, mal que pese fue, es y será así. La realidad distorsionada puede ofrecer imágenes curiosas, novedosas. Pero cuando la realidad es inventada la indignación es evidente.

Aquí nadie tortura a los inmigrantes por no saber castellano, al contrario, nos quejamos los propios polacos de que hablándoles en castellano desmerecemos nuestra propia lengua. Aquí nadie quiere, en porcentaje abrumador desligarse de España, al contrario, aquí hallarán a muchos amantes de esa diversidad pluriautonómica y lo que exigimos es aquello que una guerra civil promulgada por un dictador fascista y bendecida por la Iglesia oficial nos quitó; no sin antes arrasar con la cultura y la vida de nuestros antepasados. Eso parecía superado, pero no es así, en el resto de España muchos vuelven a la carga, criminalizan derechos elementales y realizan una guerra civil legal contra nuestras leyes libremente aprobadas y sancionadas por el Rey. No teniendo bastante con todo ello el insulto es una moneda perpetua que se usa para cambiar realidades por guiñoles donde el catalán es el lobo a maltratar.

Pero no se engañen este ambiente que maravilla lo hasta ahora visto por este cosmonauta no es nada comparado con lo que viene. No se soporta perder las elecciones después de haber ganado una guerra y por ello el empecinamiento derechoso, garrulo y provinciano ya ha instalado en España un estado de opinión en el que el insulto está al día, eso ha generado una violencia latente contra todo lo catalán que se expresa en cosas tan nimias como el fútbol donde la prensa carga una y otra vez contra un tal Guardiola, un muchacho que creó un equipo admirado por todo el mundo. Los modos y las formas contra él: “maniquí”, “figurín”, “calvito mariposón” y el culmen, según ellos, es llamarle filósofo, precisamente cuando de lo que andan faltos es de pensamiento. Está claro que ahora van a por él descaradamente y oponen a ello el modelo Mourinho, una especie de capataz de finca agrícola de El Ejido, erigido en centro de un “huracán” que por cierto aún no ha ganado nada aquí.

Pero desde mi estación espacial interestelar catalana me preocupa sobrevolar Iberia viendo que todo ese clima crispado es moneda corriente y estamos a punto de que el país se convierta en un gran botellón de beodos del insulto y la violencia. Acabo de leer que Sánchez Dragó cuenta que estuvo en la cama con unas japonesitas de trece años, se jacta de ello y supongo que en los próximos días numerosos babeantes escriban apoyándole y buscándole raíces históricas al hecho de que un babeador, por arriba y por abajo, se deleite con pieles puberales. Hace nada, mientras hacía el esquema de éste post, oigo en la radio que el democratísimo alcalde de Valladolid se enorgullece de recibir la llamada de Ruiz gallardón y Rajoy dándole soporte. Hasta ahí hemos llegado: el puterío, la pederastia y la violencia hacia las mujeres se debe considerar una forma de oposición a los rojos. Pues les diré una última cosa, yo los veo desde mi nave, a veces me llegan sus mensajes, pero ustedes los tienen ahí, gobernando, organizando su territorio, blandiendo sus banderas, pisando por sus calles y sus leyes, no se les ocurra llevarles la contraria, no disientan, no les contradigan, vayan a sus misas; porque el día en que se les pase por la cabeza mostrar una opinión diferente, entonces, solo entonces se harán a la idea de lo que sentimos los catalanes en 2010.

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