Retrato de Cristo atónito ante el horror.

Era la misa del último día del año  en Alejandria, la comunidad copta celebraba su oficio. Media hora más tarde una terrible explosión dejó en el suelo a 21 fieles muertos y a 79 heridos. La iglesia de Al-Quidissine se quedó muda, sembrada de cuerpos. El explosivo casero estaba lleno de clavos y trozos de metal con la idea de tener un efecto más mortal. Cuando empezó el rescate y desescombro apareció el icono de Cristo completamente ensangrentado y muchos fieles se aprestaron a limpiarlo con sus manos. Como orando, como invocando el porqué, casi como pidiéndole a él que no formara parte de esa escena: borrar la sangre de la cara de Cristo. Sin duda una imagen entre la fe y la desperación, entre el dolor y la ira. La comunidad copta, una de las más antiguas del mundo, recibió en su propio seno un mazazo de dolor incomprensible, como todo aquello que destila el terror. Inhumano, irracional, terrible serían tanto los adjetivos …Pero quizá de esta fotografía de Amr Abdallah Dalsh lo que más impacta es este icono que pese a su serenidad parece querer articular o balbucear algo, pero no puede, está atónito, como nosotros.

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