El PP nos va a atizar con la correa de Gürtel.

Partamos de un dato clave, la trama Gürtel, por ahora, ha costado al erario público 120.000.000 de euros.Eran unos muchachos queridos en su familia, sí señor, asistieron a buenos colegios de pago, de esos de “enseñanza personalizada”; ese eufemismo que esperemos estalle algún día cuando la burbuja formativa se resquebraje. Pues así fueron las cosas, claro que ya apuntaron maneras. Antes del COU ya le cortaban los cables de la tele a los vecinos, se orinaban en los potes de olivas del supermercado, le ponían petardos a sus amigos cuando estaban en faena en cualquier festorro. Las chicas caían como moscas, aquí una Kawasaki, allí un buen regalo…y para que contar cuando su camello preferido, “el homeópata”, les traginaba sus buenas raciones de humus de los Andes.

Pero ahí no se iban a quedar, no sean ilusos, una agencia de viajes abierta cerca de la sede del PP sería su pasaporte hacia la gloria. Lo explicaremos simple: primero unos pasajes, luego unos eventos, allá un congreso, ahora un viaje de diputados. Fue solo el inicio de un viaje que ni Ulises hubiera soñado. La ascensión de Correa fue imparable. Llegaron a manejar en lo más alto, a encargarse de ponerle sillas a la F1, eran los magos del PP que en un abrir y cerrar de ojos preparaban sus cosillas de trastiendas. Hasta que en su camino se cruzó un tal Garzón, ese juez del pelo blanco a quien la derecha y parte de la izquierda quiere cargarse, siempre se apunta la bala mediática sobre “el hombre que sabía demasiado”. Y fue solo entonces cuando nos enteramos de la red Gürtel, correa en alemán, que vayan a saber ustedes en que simbología se inspiró el juez deleznado. Apareció la boda de la princesa de plástico de Aznar, los regalitos a Camps y señora, los detalles, cosas de educación entre personas cultivadas (“amiguito”) que una pandilla de impresentables se obceca en decir que fueron conseguidas con desvio de fondos públicos, malversación, unos trajes bien acabados y el llanto el PP sintiéndose perseguido por la bofia y un gnomo llamado Rubalcaba, pura manipulación, sin duda intencionada sobre gentes bienestantes apoyadas en los lomos de un ladrillo que ya crujía.

Lo más deleznable es el hecho de como se van abriendo las puertas de la cárcel para los encausados en Gürtel. Hace unos días Correa sufrió un ingreso por un problema cardíaco, un episodio previo a su liberación por “causas de salud”. Su socio puede estar en la calle en cuanto reuna seiscientos mil euros, eso es morralla para los Gürtelianos. En definitiva nos enfrentamos a un golpe de Estado judicial en el que se diluiran las responsabilidades de los encartados ante la justicia: como Fabra, Ana Mato y otros tantos el PP se va librando de algo evidente: irregularidades. A ellos se ha añadido quien ya prepara su entronización, un tal Francisco Camps que cual emperador romano acaba de decir que pronto las urnas hablarán dando por entendido que su victoria electoral segura será el colmo de la democracia ateniense en la ciudad de la Malvarosa. Al parecer los votos de las urnas valen más que las responsabilidades de Camps ante la historia presuntamente delictiva. Pero lo peor no es eso, lo peor es los millones de españoles que con sus votos van a “liberar” de cualquier carga a presuntos delincuentes. El futuro es azulado en todas las comunidades y las renovaciones de cargos serán espectaculares y todo hace presumir que ningún juez va a oponerse a tener un ticket de bingo para el próximo reparto de cargos y prebendas. Viva la democracia!

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