Una advertencia para Obama hallada en J.M. Caballero Bonald.

Ante la muerte de Bin Laden y a la espera de como sigue el folletín digital que nos ha preparado el gobierno de Obama no se nos ocurre otra cosa que restar atentos a saber si en su casa son halladas botellas de sangría española o unos choricillos ahumados de Lugo, de aquellos de la tía Concha. Sabiendo, así lo hadicho, que el presidente Obama tardó varios días en decidir el ataque e imaginándonos que sigue cavilando sobre su desenlace, le ofrecemos desde el Ous una poesía que, nosotros que también cavilamos, intentamos buscar en los musgos de nuestra memoria y al fin se la copiamos aquí. Su autor es José María Caballero Bonald y pertenece al libro “La noche no tiene paredes” :

De las figuraciones nocturnas

de la mar

La mar nocturna tiene

palpitación de pubis y un lento imán de cueva

en la mirada, te atrae y te repele juntamente

como un dios tornadizo.

Nada más verdadero que ese engaño

que la naturaleza brinda al navegante.

La mar nocturna arroja

cadáveres de héroes entre los repentinos

abajamientos de la niebla

y alguna vez la hostilidad del oleaje

desamarra los barcos hundidos hace siglos.

Allí laten las horas como péndulos,

los péndulos como pulsos,

y allí también se perpetúa

la consunción abrupta del pasado.

La mar nocturna se resarce

de esa afrenta común de los intrusos,

computando de pronto su cuota de víctimas.

La vida emerge entonces

de lo insondable como un náufrago.

J.M. Caballero Bonald       (imagen TIME)

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