Un grano en la urna.

El surgimiento de las protestas ciudadanas en España y otros países, al estilo Tahrir, con plaza, bombo mediático y acampada es un grano que le ha salido a la democracia en la urna. El movimiento sirvió para animar la campaña electoral a las municipales y algunas autononomías, fue una verdadera creación de contenidos en un desierto en el que PSOE, PP y CIU tiraban algunos fogonazos para animar a la electorado. Los tertulianos, los arribistas, los creadores de nieblas que sigan sin dejarnos ver el bosque financiero y laboral estaban de enhorabuena: había “distracción” para rato.

foto Bekaa

Pasaron las elecciones y el movimiento indignista continuó al pie del cañon con sus problemas, con sus intemperies y su lista de propuestas que todos pensamos deberían realizarse. Pero cuando se ha mostrado, verdaderamente, que acontece el surgimiento de una amplia franja de opinión que aún no siéndolo  numéricamente, crea nuevos hábitos perdidos: hablar de política en la calle cual si de fútbol se tratara, mostrar que  gentes variopintas están dispuestas a coincidir en reivindicaciones generales más amplias, separar ideologías personales para converger en propuestas que intenten centrar un marco de servicios y derechos comunes o denunciar el comportamiento borreguil de los partidos ante sus dadivosos creditores hay una alarma seria. Simbólicamente el recibimiento de los indignados en el Parlament de Catalunya a los nuevos diputados y a sus jefes coincidió con un momento álgido de la campaña de desprestigio. Pero les recomiendo ver a diputados riendo, entrando en las furgonetas de los Mossos haciñendose fotos con sus móviles y esto les dara una pauta de la gravedad real de la situación. Estamos en manos de una pandilla de arribistas que se frotan las manos con lo que puedan sirlar hacia su granero con su cargo recien estrenado. Me los imagino dentro de nada escribiendo su “diario” de ese día terrible, contando la “tensión” que vivieron mientras subían entre risotadas a las furgonetas de los Mossos. Hubo una luz para la reacción proparlamentaria en los incidentes que ayudaron a ponerle cartel a la violencia desatada, en algunos casos, y de paso anunciar que en Barcelona había auténticos grupos de guerrilla urbana que se cifraban en más de 500 forajidos para los cuales se acaba de crear una “unidad especial” de la policía autonómica. La campaña iba viento en popa hasta que al domingo siguiente, tan solo hace una semana, cientos de miles de personas participaron en multitudinarias y pacíficas manifestaciones. De ellas no hemos vuelto a hablar, claro, demasiado buen ejemplo para un movimiento al que se creía en la picota.

Por encima de análisis sociológicos que dejamos a la contertuliada que vive de estos en radios y TDT’S hay una evidencia: en España aumenta la contestación social ante la crisis, tiene forma de foro improvisado, tiene un desorden lógico, pero sin duda se desborda el marco tradicional de encajar las reivindicaciones. Los puntos son escuetos y concretos, algunos de un idealismo parvulario, pero sin duda se está empezandoa gestar la consolidación de un bloque de opinión sólido alrededor de la contestación a los partidos, el cuestionamiento del servilismo a los mercados y se extiende la mancha de aceite que señala con el dedo a políticos y partidos. Ese es un verdadero grano en el trasero que será difícil de manipular por su carácter espontáneo que no hace más que evidenciar que va a haber una contestación sostenida. Aún arropados por la polícia y las estadísticas los políticos empiezan, disimuladamente, a inquietarse. Un movimiento ciudadano plasmado en la calle que sea capaz de ser continuo y sostenido, o solo en momentos álgidos, puede resquebrajar seriamente sus veleidades representativas. Solo hay dos soluciones para ellos: acercarse a estos movimientos y demostrar que son capaces de asumir algunas de sus propuestas o lo otro ya es un clásico: mandar polícias secretas a desbaratar, violentar y reventar las manifestaciones ciudadanas para que el movimiento retroceda. La más plausible puede ser la segunda, el abismo entra la politica oficial y la indignada es grande. Hoy mismo Rouco Varela decía que hay mucha cercanía entre los indignados y lo que propugnan muchos jóvenes cristianos, la pesca ha empezado, pero las almas de este país no están para mucha parábola hermano Rouco.

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