El alemán trabajador y el latino gandul.

En el transcurso de esta crisis, que se antoja inacabable, hemos oído argumentos de todo tipo y que podríamos resumirlos, por el lado que nos afecta, en la reedición de ese mito del  alemán trabajador y tenaz que acepta sumiso lo que indican sus sindicatos, que se reduce su sueldo con alegría. Bromas a parte es cierto que los sindicatos alemanes aceptaron en su momento, hace más de dos años, aumentar en algunos sectores su horario de trabajo sin aumento salarial y que su índice de productividad aparece alto. Hasta ahí estaríamos de acuerdo; pero convendrán conmigo que de ahí, de la corresponsabilidad en la marcha económica al mito todavía va un trecho largo.
Patrick Artus, máximo responsable económico de Natixis, ha publicado dos estudios que incitan a desconfiar de los mitos simplones y de la relación entre duración del tiempo de trabajo y competitividad. En el primero de ellos demuestra que los europeos del sur trabajan bastante más que los alemanes, veamos: La duración anual de la jornada de trabajo es de 2.119 horas en Grecia, 1.654 horas en España, 1.554 horas en Francia y solamente, atención, 1.390 horas en Alemania.

foto Bekaa
Independientemente de cuales sean las legislaciones en materia de edad legal para la jubilación la edad efectiva para la misma es prácticamente la misma en todos los países citados si exceptuamos el caso de la reciente modificación legislativa española: 62,2 años en Alemania, 62,6 para Portugal, 61,5 en Grecia y Francia se anticipa a todos manteniéndose en los 60 años (pero en la cuerda floja).
Una de las conclusiones del estudio subraya que la ventaja económica de Alemania en relación a los países del sur europeos no proviene del tiempo de trabajo; eso queda evidente en los índices de productividad: los alemanes trabajan mucho menos y no más intensamente que los latinos cuya productividad es globalmente comparable a la de sus colegas del otro lado del Rhin.

Según el estudio la ventaja de los alemanes radica en su capacidad de esfuerzo dedicado a la innovación y la política de ahorro de sus empresas.
Otros aspectos que se subrayan como determinantes son el reparto de las cargas legales de impuestos entre empleadores, empleados y administraciones. A su vez los sindicatos franceses advierten de la costosísima carga y endeudamiento del estado que están empezandoa suponer las jubilaciones anticipadas. Un sindicalista francés las califica de “bomba de relojería en el corazón de la seguridad social”.
Hace unos meses fue la propia Angela Merkel quien habló de las vacaciones de los europeos del sur pidiendo una “revisión” y alentando el mito de los gandules del sur. Conste que esta es una constatación pero que podríamos reconocer que hay una tradición de escasa productividad aunque sea entendida solamente como eficacia, que se gandulea bastante, que aumenta el número de horas que muchos empleados pasan ante su Facebook, unas cuatro semanas al año o si lo prefieren, según otros datos, casi dos horas diarias en según que puestos de trabajo.
Muy bien, ¿pero donde están los responsables, directores, jefes de sección o departamento que deben llamar la atención? . . . Pues en un despacho haciendo lo mismo y así sigue la cadena de aspirantes a vividor que parece no tener fin. El mal no está en el trabajador en sí sigue radicando en la responsabilidad de la empresa y en su eficacia para administrar sus recursos, en este caso, humanos.

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