Steve Jobs . . . las cosas que aprendí debajo del manzano.

Hoy el mundo del papel y el digital se llenan de loas a Steve Jobs, por supuesto merecidas todas. Nosotros, aquí en la redacción, no podemos contarles de ninguna anécdota que ilustre una relación que nunca tuvimos. Pero si podemos decirles que los cuatro miembros activos de esta redacción hace más de catorce años que trabajamos con manzanas de primera y que durante largos años soportamos, estoicamente, las bromas y chanzas de quienes hoy esgrimen Ipods, Iphones e Ipads y tienen en su casa una nutrida gama de macs. Casualmente todos los miembros de la redacción tenemos que ver con el aprendizaje y la imagen, el vídeo y la fotografía. Y hay otra cosa más hermosa: el Mac y nuestras formas de ser nos han hecho amigos para siempre. En 1999 un Powerbook era un escandoloso portátil con puertos USB o Firewire y con el hacías video digital del de verdad, era desmontable completamente y le podías cargar dos baterías para ocho horas de trabajo. Profesionalmente el Mac nos ha permitido explorar nuevas formas de comunicación y expresión una década antes que el manido 2.0, sin exagerar, les debería dar nombres y lugares pero tal vez les aburriría. El origen de ese volcán creativo, amén que lo que los dioses dispusieran en nuestros genes, fue el proyecto impulsado por Antonio Bartolomé y Mariona Grané del LMI de la UB y con colaboración, inédita aún hoy en España, de Apple, el Proyecto Grimm.

Bajo el auspicio del LMI se creó GrimmTV un proyecto para colgar en Internet los vídeos hechos por distintos maestros de España. Hicimos streamming casi otra década antes de que apareciera el vídeo en la red a nivel masivo y cuando las cosas no estaban tan automatizadas como ahora, intentamos ayudar a difundir los conocimientos que a veces servía Apple y la mayoría de ellos provenían del grupo de Antonio y Mariona. Fue realmente una experiencia también posible gracias a esos aparatos que entonces nos aseguraban que “van a desaparecer en breve”. Antonio, Mariona, Nico, Manuela, Tere Vida, Miguel Angel han sido una verdadera agitación mental en una vida docente que corría el peligro de ser fosilizada. Reímos, crecimos, envejecimos alegres, nacieron hijos y nuestro atrevido editor creó dos fabulosas empresas que relacionan el aprendizaje y las tecnologías. Todos crecimos a la sombra de un manzano. Steve fue para cada uno lo que fuera pero todos coincidíamos en que cualquier aparición suya era un tsunami a la mente de la industria y sin duda un empujón a nosotros los pobres usuarios que huímos de la tierra prometida de Windonia para encontrar algo distinto. Gracias Jobs por todas esas cosas que nos hicieron progresar y reír. Por ello debo decirles que ayer llegó a esta redacción un nuevo Imac 28, que nos ayuda a ver muy clarito, desde el cual les escribo este primer post y cientos más que van a caer. Pese a todo conservo la sensación que a Jobs, al cual aboné muchas facturas, siempre le agradeceré los buenos amigos que hice alrededor del manzano.

2 comentarios en “Steve Jobs . . . las cosas que aprendí debajo del manzano.”

  1. Todavía recuerdo con asombro como fuimos seguramente el primer canal de difusión de vídeos educativos por internet.

    La ignorancia es muy atrevida y madre del conocimiento…

    🙂

  2. Oye, y lo innovadoras que siguen siendo algunas de las ideas y sueños que compartimos!!!
    Ah! Y el poster del Think Different sigue en casa 😉

    gracias a todos por dejarme un hueco debajo del manzano 😉

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