Demografía: El invierno demográfico, el “gerontocrecimiento” y algunos tópicos discutibles.
"La humanidad tiene una natalidad desbocada", esa afirmación, aún mil veces repetida no deja de ser una leyenda urbana recocida al calor de la incerteza reinante. Aunque muchos lo creen la realidad es justamente contraria: hace ya varias décadas que la tasa de natalidad disminuye netamente en todo el mundo. Del magnífico y riguroso trabajo de Gerard François en Le Monde Diplomatique realizamos una breve recesión aportando algunos granos de nuestra cosecha. De entrada el autor nos desdice del propio término "población mundial" afirmando sin remilgos que no existe: es un conglomerado sin significación, una suma de realidades tan distintas que evocarlas es intentar mezclar un conglomerado de componentes absolutamente distintos. Guinea y Portugal tienen prácticamente el mismo nivel poblacional, 10,8 millones de habitantes en un caso y 10,7 en el otro. ¿Hay que deducir de ello que ambos países ocupan un lugar semejante en la demografía mundial?.
Los indicadores difieren: la tasa de crecimiento natural de Guinea es muy positiva (+3%), la de Portugal (-0,1%). Presentar los indicadores es borrar de plumazo las dinámicas poblacionales propiasde cada país: las de aquellos con alta tasa de natalidad y baja esperanza de vida (como Níger y Mali) y las de los países cuya natalidad es tan baja que no halla compensación en la tasa de mortalidad (como Rusia y Japón). En el caso de Japón, con crecimiento anual en la tasa de mortalidad y sostenido al alza desde el año 2000 no se debe a comportamientos mortíferos o al deterioro de su sitema de salud, sino exclusivamente al envejecimiento. Las modalidades de poblamiento tan variadas como lo demuestran los datos de densidad confirma el augur (de 1.141 habitantes por kilómetros cuadrado en Bangladesh a 5,9 en Gabón) promediar con esas cifras para odrecer medias interpretativas es puro suicidio analítico.
El siglo XX es testigo de una evolución sin precedentes: la población de la tierra se cuadruplicó de 1600 millones en 1900 a 6100 millones en 2000. Pero veamos las causas: Desde finales del siglo XVIII algunos países del hemisferio norte habían empezado a conocer un descenso de la mortalidad infantil, descenso que apartir del S. XIX y del XX se extendió a los países del sur, por ejemplo el caso de la India en 1920. Los avances en medicina y farmacologia, el descenso de la mortalidad durante el embarazo y el parto así como el progreso técnico agrícola de cariz intensivo que permitió una alimentación más regular y variada a los que hay que añadir los progresos en materia de higiene. En dos siglos el porcentaje de bebés que morían antes de cumplir un año descendió un 80% de promedio en el mundo pero se dividió por cincuenta en los países más desarrollados. La esperanza de vida pasó a duplicarse en un siglo pasando de los 37 años en 1900 a 69 años en 2010. Así en cincuenta años la población mundial aumentó en un 142%: de 2.500 millones en 1950 a 6.100 millones en 2000.
El envejicimiento será el fenómeno inédito del siglo XXI. Puede medirse o bien por el aumento de la proporción de personas mayores: 5,2% en 1950, 7,6% en 2010 y 16,20% en 2050 según previsiones de la ONU; o bien por la evolución de la edad mediana: 24 años en 1950, 29 años en 2010 y alrededor de 38 años en 2050. Por arriba de dicha edad el aumento de la esperanza de vida amplia el círculo de la tercera edad. Por debajo el descenso de la fecundidad reduce sensiblemente el número de jóvenes; sus efectos son especialemnte importantes en los países en fase de "invierno demográfico", que es como se denomina a aquellos países donde la fecundidad se ubica hace varias décadas por debajo del umbral de sustitución de generaciones (estimado en 2,1 hijos en promedio por mujer). En esos países solo una considerable reactivación de la fecundidad, no demasiado tardía (ya que la cantidad de mujeres para procrear disminuye sensiblemente) o de aporte masivo de flujos migratorios permitiria recuperar el umbral de la simple reposición. Para acabar estas primeras notas baste decir que hay que considerar el "gerontocrecimiento" o aumento absoluto del número de personas mayores de 65 años: 130 millones en 1950, 417 millones en 2000 y podría llegar a 1.486 millones en 2050. Puestos ahí los datos trataremos en un próximo post de la importancia de las urbanizaciones en forma de aglomeración, ciudades, y veremos como la concentración urbana ha contribuido a esos factores.
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