Ousferrats
7dic/110

Padres de una escuela católica francesa secuestran a una parte del claustro.

Notre-Dame-de-Caderot: la escuela católica Berre L'Etang (Bouches-du-Rhone), una institución privada bajo contrato con el Estado.Un día tranquilo ... o casi: desde la tarde de ayer, martes, 6 de diciembre  quince padres secuestran al director, Christine Courtot, un secretario, dos profesores y el presidente de la BMTs, una asociación compuesta por miembros de diversas estructuras diocesanas y los voluntarios, garantizando la escuela económica, financiera y social. Parece que en la Francia de la escuela concertada tampoco corren tiempos fáciles. El motivo lo pongo a su juicio: resulta que los padres y madres del curso CM1 se quejan de la nuevo profesor de 24 años de nivel interino ya que sus clases son aburridas según los padres ocupantes del recinto, si, sí, ocupantes que han retenido a los miembros de la comunidad educativa que más arriba les menciono. Lo que uno no se explica es que el aburrimiento lo atribuyen a que la profesora prepara escassamente su clases, evalúa poco y por ello ya elevaron una protesta en el primer mes de curso.

La respuesta del profesor y el claustro fue decir que iba a terminar unas evaluaciones previas que tendría definidas antes de Todos los Santos. Así lo hizo y posteriormente sus clases, siempre según los padres y avalando lo que dicen contarles sus hijos, fueron más estructuradas pero "menos eficaces". No contentos con ello elevaron diversos escritos al Ministerio de Educación francés y decidieron hacer una denuncia grave, según ellos, que consistía en explicar que la profesora solo ponía deberes de lenguaje y matemáticas una vez a la semana lo cual les parecía "gravísimo".

Nos queda la duda de si el maestro era incompetente o no pero sin duda asistimos al manido fenómeno de los "padres educadores", que educan tanto que dejan de ser padres, en el sentido estricto de la palabra y afectivo, algo que la "educación" suele llevarse por delante. Entienden más que el propio maestro de su función y que luego son los mismos que aceptan sin rechistar el veredicto, remozado de euros, del médico, del asesor fiscal o del pescatero, pero el del educador no, por supuesto, es todo un clásico nada ajeno a nuestro país. Por otra parte, salvando las distancias (que son muchas) francesas, se siguen contemplando los deberes o tareas para casa como un aditivo fundamental a su "nivel" cuando en realidad hay todo un trabajo de construir un modelo de estudiante que se organiza, sigue una agenda y empieza a planificar.

Del caso francés resaltaríamos una sospecha: ¿Ayudaron los maestros a su inexperto compañero?, se trata de una escuela privada que si bien recibe dinero estatal es ella misma quien gestiona sus contratados. El tema da para mucho más y entraremos en otros posts pero haciendo algo de aperitivo deberíamos considerar que una generación de padres empujada por la industria y las presiones de sus propios trabajos y generalmente lastrados por su experiencia escolar personal buscan, decentemente, mejorar la escolaridad de sus hijos sin reparar, muchas veces, en la necesaria confianza, que no sumisión, a los profesionales y admitir su no especialización en la materia; algo que hacen continuamente ante otros profesionales. No obstante cuando ello ocurre es también un síntoma de que la escuela no comunica bien sus objetivos finales, no explica correctamente su pedagogia, no plantea el tratamiento afectivo del niño en desarrollo y cuando a la escuela le ocurre eso es síntoma de que tampoco esté comunicando bien con sus alumnos, y eso es ya más grave y entonces nos hace pensar en ese 30% de fracaso escolar en nuestro país maquillado por las CCAA para salvar su gestión. Escribo desde Catalunya y aquí el índice de abandono se cifra en el 32% en el caso de quienes empezaron la ESO.

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