Los bandazos del PSOE que auguran desiertos. . .

El PSOE busca sus futuros entre el marasmo de una riada de votos que se perdieron, la resistencia de los viejos a dejar el poder, máxime cuando se ha perdido tanto puesto público, y el desespero de ver como no fue nada del otro jueves la hornada de las Pajín, los Gómez o las Chacones.
El proceso sigue teniendo una falla original desde el principio: ni hay autocrítica, ni hay responsables del naufragio electoral municipal, ni de las Generales. Desde la distancia que impone tanto silencio es difícil pronosticar una remontada larga y fructífera. Sin duda el peso de Andalucía será muy determinante en su congreso y ese es un dato valioso para ver hacia donde se decantarán las influencias. El dilema Chacón-Rubalcaba es una parte más del espectáculo de no ser que ambos estén guardando sus mutuas críticas para el momento en el cual falten 24 horas para su elección.

No es más, la del PSOE, que la crisis del espacio político en el que se ubicaron hace décadas decidiendo abandonar, ¿estuvieron alguna vez?, el espacio de izquierdas y siguen inscribiéndose en la socialdemocracia. Espacio político que suena a derrota por doquier, cuando menos en Europa. Ocurre también que las propuestas de moderación de mercados, política fiscal y social, en parte serán absorbidas por la propia derecha como ya lo han sido en otros países europeos. Concluyamos: ¿Existe espacio para el PSOE que se averguenza de las reivindicaciones obreras y aboga por una gestión moderada en la denuncia de la dependencia de las agencias financieras?; ¿Porqué no es capaz el PSOE de poner nombre y apellidos en nuestro país a la evasión fiscal o a los gestores privados que se infiltran en el sistema público?.

Esto último acaba de ocurrir en Catalunya donde gestores públicos de la sanidad están sentados en consejos de administración de empresas privadas y el PSC mira a Albacete . . . Otro dato significativo: el Congreso de los Diputados recien constituido puesto en pie ovacionando a un rey claramente sospechoso de cohabitar con el choricerío por vía famiiar. No vemos en el PSOE una actitud que vaya más allá de esperar una indignación y una protesta masiva para desgastar a Rajoy, para eso falta aún mucho y la peor ofensiva a Rajoy le vendrá desde dentro de su propio partido. Confiar en eso es jugarse la cosecha a los dados. Se empiezan a ver en el PSOE actual los mismos tics que en el PCE de 1990 y cuya descomposición fue harto evidente, la causa fue la misma: la ausencia de un debate verdadero y una autocrítica veraz; así no se construyen programas ni objetivos.

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