“Cum Laude” de Fernández Díaz en la Valencia palermitana.
Bonita tierra la del río Turia para experimentos. Sí, sí, experimentos. No olvidemos que ya hay en Europa quienes comparan el ambiente finaciero y ladrilloso de Valencia con una ciudad enblemática de la mafia: Palermo. Allí nació el déficit que arrastra la Comunidad, allí se empezó a privatizar la sanidad, se trajo la fórmula 1 (no vamos a hablar ahora de dinero), se hicieron los monumentos "calatrávicos", se encargó a una consultora que hiciera el informe oficial sobre el triste y mortal suceso del metro. Unos y otros se forraron con la visita papal, pero que más da, parece que este no es país para honestos. Pero hoy traemos valencia als Ous porque está suponiendo el primer experimento práctico de represión policial organizada desde el Ministerio del Interior por el señor Fernández Díaz. La dura carga de la Polícia Nacional contra los estudiantes de instituto augura un terreno de prueba de: ¿Cómo actuar cuando la polícia recibe órdenes de un gobierno francamente de derechas?.
Pues ya ha empezado el máster y posgrado, all included, y cuando uno de los representantes estudiantiles narra que ha estado 30 horas en calabozo e incomunicado y que al pedir agua le dijeron: "Chaval esto no es un hotel" o que lo condujeron al hospital dos polícias enmascarados cual burkeros o que al ser detenido cayó al suelo y se apoyo en un agente, al que le cayó la gorra, y ha sido acusado de intentar sustraerle la gorra . . . Como ven el "master" funciona y Valencia es campo abonado, campo de agramante, al que no le vendrá de una más ya que todo ello, en las urnas, parece del agrado de sus ciudadanos. En los próximos días conoceremos el alcance de la nueva política represora del PP. No sabemos si como clase final apareceran el bigotes y el el Cum Laude Francisco Camps arreando correazos, Gürtel significa correa en alemán, o si se preveee que en la gala final actue Rita Barberá arreando con el bolso que le regalaba el mismísimo bigotes. Me aturde saber que mis derechos se tropezarán en la calle con ese energúmeno de azul que seguro era buen tío, que trabajaba en una envasadora de horchatas llevando un toro mecánico, pero al que la crisis y las pelis de Rambo le llevaron al Wembley de los aporreadores y cuando se pone el casco se "transforma". Fernández Díaz ya tiene su Cum Laude en Valencia y a nosotros nos queda rezar para que, cuando toque correr, sea el monstruo de azul el que se tropiece con la vía del metro, de lo contrario la suerte de nuestros derechos y nuestras mollejas ideológicas está echada.
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